Corría el año 2007 cuando unos colegas y yo decidimos que ya éramos lo suficientemente mayores como para irnos de acampada a un lugar apartado y del que se contaban multitud de leyendas que hablaban de brujas, meigas, fantasmas, ánimas errantes en busca de almas mortales que devorar. Hay quien diría que somos unos valientes. Yo opinaba que éramos unos gilipollas. ¿Por qué? Pues porque prefería sin lugar a dudas la cochambrosa habitación de un motel apartado y barato (en el que habían muerto asesinados 17 niños) cerca de la ciudad vecina, que estar en mitad de la nada con las alimañas, pasando frío y haciéndonos pasar de boy scouts, cuando lo más rural que habíamos hecho era ir a las fiestas de algún pueblo. Pero hay gente para todo, como diría mi madre. Así que allí estábamos. Aunque el día amenazaba con una tormenta descomunal, llegó la noche sin que cayera una sola gota de agua, cosa que todos agradecimos. Hicimos una pequeña hoguera, cavamos una pequeña tumba para enterrar a Lucas (que se había traído la guitarra y que gracias a su repertorio de canciones ñoñas y su falta de afinación vocal acabaría muerto aquella noche), y cenamos algo. Alrededor de la hoguera, comenzamos a charlar. - Tíos,- comenzó a contar Juanma- el finde pasado, cuando fuimos a León de fiesta, conocí a una chica que estaba buenísima en aquel antro al que nos llevó ese chaval de la autoescuela. - Sí, Juanma, todos la vimos- comenté yo, y pensé que realmente no estaba tan buena. Bien es verdad que a mí me gustan más bajitas, pero bueno, los gustos son como los culos, cada uno tiene el suyo.- ¿Qué nos quieres contar? - Pues que cuando me fui pa casa de mis abuelos, me la crucé... ¡Y se me lanzó como una salvaje! Me metió la lengua hasta el fondo de la garganta en un santiamén, no exagero, en serio, increíble. Me agarró del paquete y me dijo que me fuera a su casa... ¡¿Os lo podéis creer?! Madre mía, no podía ser verdad, era un sueño... Y claro que fui. ¡Como pa´ no ir! Desde que me dejó Laura no había vuelto a pillar cacho.- Unas ramas crujieron a su espalda, todos miramos y él bebió de su calimocho, nervioso- Bueno, pues eso: piramos para su casa, nos tomamos unas cervecillas mientras nos liamos y acabamos en su cama... Madre mía qué chavala... - unas voces provenientes de entre los árboles le cortaron una vez más, y esta vez todos nos miramos algo asustados: no estábamos solos- Impresionante- continuó como si nada- Eso es una tía y lo demás son tonterías. Pero ahí no acaba la cosa, no. Me viene de repente y me dice: "Oye, te importa mucho si mi amiga Sara participa?" ¡Qué coño me iba a importar! Además, estaba incluso mejor que ella! Menuda noche, tío, increíble... ¡Cuatro polvos a dos bandas que cayeron!- Algo se abalanzó a nosotros, una bestia inmunda rompió nuestra paz: una liebre entró corriendo en el círculo de luz que proyectaba nuestro pequeño fuego y todos dimos un salto. Recuerdo aquella noche con cierto temor: nunca había estado tan cerca de un fantasma.
La casa no era ni grande, ni de madera, ni estaba apartada. Tampoco había sido construida sobre un cementerio indio (más que nada porque estos cementerios como que escasean en Europa), ni tampoco sobre un campo de concentración ni un campamento gitano. Las bisagras estaban bien lubricadas, por lo que no chirriaban; las ventanas no se abrían solas ni dejaban pasar a un viento aullante ni había gente extraña a los alrededores. Tampoco había muerto nadie entre sus muros, ni había recibido a brujas o conjuradores locos... Ni siquiera mis hermanos y yo, que éramos un tanto raros, habíamos llevado a cabo rituales satánicos, ni aquelarres ni ouijas en su interior. La verdad es que era un sitio apacible en una ciudad tranquila donde nunca ocurría nada fuera de lo común, y el hambiente familiar siempre fue bueno. Es decir, no era un lugar hecho para fantasmas. Era un día soleado de primavera cuando llegué a mi casa con mi novia. No había nadie: lo había comprobado. Supuestamente nosotros dos deberíamos estar en el instituto, pero queríamos pasar un tiempo solos (supongo que me entendéis) y cuando me enteré de que mi padre se iba de viaje, mi madre trabajaba de mañana, y mis hermanos se habían ido a una excursión al norte con sus respectivas clases, pensé que ese era mi momento. Y todo estaba preparado: la música, la película que seguramente no veríamos... La pasión nos abordó como un navío pirata y fuimos a apagar el fuego a mi cuarto, hasta que un gemido nos asustó a los dos y nos separamos. Provenía de la lejanía, de entre las paredes. Salí de la habitación poniéndome los pantalones lo más rápido que pude y grité: "Hay alguien?" pero todo volvía a ser silencio... Volví con mi novia, y el miedo dejó paso al mandato de nuestras hormonas a una velocidad que asustaría a los fìsicos... Otro grito. Y otro más. Pálidos, los dos nos vestimos y decidimos que quizá en el instituto aquel día aprenderíamos algo útil. Los fantasmas cuando se oyen asustan, y eso es lo que nos había pasado. Según salimos, oímos las últimas palabras pronunciadas con voz tétrica del fantasma allá a la lejanía, como gritos de agonía y suspiros de condenados a la tortura eterna: - Cariño, ¿estás seguro de que nuestros hijos están fuera?
Posted
by Germánico, El Bardo del Metal
in
Pensamientos
¿Alguna vez has visto a un ángel volar? Vuelan solos, al igual que solos están los pintores cuando crean sus obras, o cuando los escritores reúnen las palabras necesarias para relatar la acción de su novela. Y solo, como los ángeles, como el escritor que escribe y el pintor que pinta, estoy yo. Otra vez solo en la habitación vacía y abandonada bajo el amparo de esperanzas, a las tantas de la madrugada. Otra noche de sonrisas, miradas, besos, caricias, palabras dirigidos a otros que no son yo, a otros que quizá lo merezcan menos o quizá no. Otra noche de tormentas y tormentos, frente a la pantalla de un ordenador y frente a un folio en blanco, queriendo hacer bien lo que los dioses no quisieron permitirme: escribir. Y tecleo. Y deslizo mi pluma con cuidado queriendo encontrar las expresiones, frases, palabras, sílabas correctas en una mente desordenada para plasmarlas luego lo mejor que se pueda sin perder un estilo propio, que tampoco es original. Ni propio. Los ángeles vuelan en soledad, dice una hermosa canción de amor alemana, y éstos revolotean por encima de mi cabeza desprotegiéndome y dejándome a manos de diablos de locura e ignorancia, de miedo y preocupación. Maldita sea, tampoco pido tanto... solo pido el poder de la palabra y alguien a mi lado para compartirlo.
Posted
by Germánico, El Bardo del Metal
in
Pensamientos
Sangre coagulada de calandras partidas en mil estrellas plateadas, rotas como los sueños adolescentes de noches de verano, de primeravera, otoño e invierno. Nubes de agua de radiadores, hogar de mil bacterias y monedas de circunferencia perfecta pero escasas. Y todo eso, envuelto en los misterios de tarjetas azules y papeles por rellenar y rellenos, lágrimas y nervios, oscuros pensamientos azuzados por olores, ruidos, sentimientos y pesares, hace que uno se pregunte el maldito sentido de una vida, discutida por peces con caras de Monty Python. El sol continuará saliendo por el día, y las estrellas iluminarán las noches contiguas, a veces con luna, a veces sin ella. Las mareas seguirán su eterna danza arriba-abajo, y los pájaros continuarán volando por kilómetros de desiertos de peces y de ñus. Los hombres continuarán pensando en las mujeres, y las mujeres en los hombres; hombres en hombres y mujeres en mujeres. Vivir, morir, dormir, comer, crecer, reproducir, pensar, rezar, saber, olvidar, cazar, matar, salvar, curar, enfermar, escribir, leer, llorar y reír con más ganas que nadie. Y aún así el mundo seguirá girando. Tropezaré mil veces, y seguramente un millón de veces más. Pero no es lo importante, no se debe tener en cuenta las veces caído, sino las veces que te levantes; las veces que tomarás la espada entre tus manos, y aún sangrante, alzarte de nuevo contra la tiranía de la injusticia divina y mortal. Quizá mañana todo vaya mejor.
Posted
by Germánico, El Bardo del Metal
in
Pensamientos
Miedo a estar callado en la noche solitaria, cuando los lobos aúllan y los murciélagos chillan como posesos, embriagados de luz de luna. Miedo de la estupidez y de la inteligencia de esta, que ataca, convierte, muere y resucita intentando acabar con la lógica verdad que habita cerebros neutrales, no los que han sido envenenados con medias verdades y mentrias enteras, ponzoñas de nuestros días de soledad y de tristeza, de crisis y de variables múltiples. Miedo a no hacer demasiado, a hacer mucho, a no hacer nada y a hacerlo todo. Miedo al final y al principio, al cuerpo de la historia y a las heridas, al mismo miedo y al quedarse dormido cuando no se debe, a las tres de la mañana; a abrir los ojos y que no haya nadie a tu lado y saber que el miedo también te ha abandonado al libre albedrío de la simbología cerebral de la persona, del tener que mantener la mano sobre la pistola y el no poder confiar en nadie, ni siquiera en los muertos. Actuar primero, pensar después. Eso dicen y en eso nos quieren convertir: en palabras dichas sin pensar y sin sentir para que una vez generado el caos, cuando resuenan los tambores, intentemos arreglarlo nosotros o quizá otros que no creen en la historia que nos cuentan, en los cuentos para niños, aunque sí en las casitas de chocolate, en cerditos constructores y en lobos de pulmones gigantescos. Miedo a los payasos, a los perros, a las alturas, a los espacios cerrados, a los abiertos, a los aglomerados a los vacíos. Miedo a escribir cosas que salen del corazón, a no escribir, a la inspiración y a la falta de ésta. Miedo al ayer, al hoy, al posible mañana y al pasadomañana; a la historia de hace 7 siglos y a la de milenios por venir. Miedo a estar a la una de la mañana despierto con la mirada fija en la pantalla del ordenador relatando los pensamientos que circulan por complejas sinapsis por mi cerebro, y publicarlo ha sabiendas de que muy pocos se darán cuenta, y menos aún se molestarán en leerlo, y menos aún en meditar sobre ello.
Miedo a lo que soy. Miedo a lo que pude ser. Miedo a lo que seré.
Pero sin embargo, sigo adelante, sigo vivo y amo el como soy, el que fui y el que seré, hablo en las noches e intento luchar contra la idiotez humana; y digo verdades, mentiras, medias verdades y la mitad de las falsedades y comienzo, y termino. Y camino solo, y busco compañía, amor y amigos. Y lo hago todo, la nada, una pequeña parte, y lo que se me antoja. Acaricio perros y me encierro en ascensores; río con los payasos y camino por extensas praderas y por calles abarrotadas de todo tipo de gente. Y recuerdo el ayer, analizo el hoy y me enfrento al mañana.
Y escribo a la una de la mañana y lo publico sabiendo que muy pocos se darán cuenta, y menos aún se molestarán en leerlo, y menos aún serán los que mediten sobre ello.
Banderas rojas como la sangre derramada, lunas blancas que pierden el brillo por trazos negros como el carbón que usan, pero color que aborrecen. Estandartes de muerte y desolación, de un mundo enloquecido bajo el mando de un Guía que no hace más que conducir a su grupo por caminos erróneos. Haches intercaladas en las palabras, uves que resuenan en los oídos como efes... aunque a veces más suaves. Y los mismos que lo comenzaron fueron los que lo acabaron, y algunos después de haber ensuciado el hogar de millones de personas, dijeron que a otro le tocaba recoger los platos rotos, limpiar la ropa ensuciada, y enterrar a los fantasmas de mundos paralelos, de estrellas de seis puntas. Poder. Locura. Obstinación. Y aunque hubo gente que decidió cambiar los escudos, las ideas y enmendar los errores, no tuvieron éxito. Teléfonos que comunicaban, tiros alejados de objetivos, fuegos fatuos para ningún cadáver... Y todo ello visto desde brazos sin manos, manos sin dedos, ojos con parches. Un Veinte de Julio fue el día de tu muerte; el Veinte de Julio pasaste a la historia y aunque lo creíste todo perdido tu sueño se hizo realidad apenas nueve meses más tarde, un embarazo, tú quinto hijo. Traicción recordada por la posterioridad con una tierra que lo declara con orgullo.
Posted
by Germánico, El Bardo del Metal
in
Prosa Poética
Espinas de rosas de jardín prohibido, lancerantes como Longinos, dolorosas como un corazón roto sumergido en sal, que escuece, que lacrimea, que revienta y explota como un globo aerostático bajo el ataque de un millar de cuervos. Espinas de rosas, portadoras de veneno de almas en penas; sumidas en pozos sin fondo de negrura ultraterrena. Espinas de rosas, fuego de tortura para los pecadores, láticos de los demonios del infierno. Espinas de rosas, espadas de doble filo. Odio puro. Sólo son espinas de rosas...
Abrir la mente a otros puntos de vista, a otras ideas, otros dioses, otros mundos. Abrir el corazón a nuevos amores, a los viejos; a los amigos que nunca te fallaron y a los fallos que se hicieron amigos. porque querer y poder a veces son sinónimos; porque querer y amar distan en más de una letra. Porque yo estoy aquí y tú estás allí, mirándome, observándome... Corrigiendo mis fallos y provocando que cometa otros distintos. Porque la letra con sangre no entra y porque el que a buen árbol se arrima no busca sombra en la que cobijarse, sino que es un botánico. Abrir los ojos del alma para observar el mundo y deshacernos de las matemáticas que dicen que si sólo hay uno no hay dos, aunque todos saben que no hay dos sin tres. Porque la medida del amor es amar sin medidas y yo uso un sistema métrico personal en el que el amor se mide con besos y el dolor en cantidad de versos rotos. Porque vengo del tener y no poseer, de una novela sin principio y sin final, de un error de cálculo. Porque no pienso en las horas que no te he visto, sino en los arrumacos que no me has dado, las líneas que escribo sin ser leídas y por cartuchos de tinta intactos en mi mesa. Abrir los oídos a una canción de grupos muy conocidos, otros no tantos, y susurras estrofas en idiomas maternos para otros. Abrir la boca para decir algo, y en el silencio de una voz escuchar como, acompañado de la mano, un astro de pasión dice: Aquí estoy yo.
Posted
by Germánico, El Bardo del Metal
in
Pensamientos
Abrazos, besos, lágrimas y vuelta a empezar. Despedidas amargas; otras risueñas... Incluso soledad en algún caso. Esperar leyendo el periódico, un libro, escribiendo. Pasear por tiendas en lo que todo es tremendamente caro y dodne sólo unos pocos compran. tomar algo observando las prisas, los sudores, el último sorbo de la última copa; los arrumacos y los sueños sobre incómodas butacas que se pegan a la piel. Y entonces la voz en off dice las palabras clave y te sumerges en la marea que te sube hasta el cielo, donde sueñas con mundos extraorbitales y con ciudades sobrevoladas que tú imaginas hermosas, lugares donde queizá se esconda ese amor que no encuentras en tu tierra. Y oyes gente hablar en alemán, en inglés, en español, en italiano, en japonés y en otros idiomas que no sabrías identificar. Pero cuando tu mente se sumerge en las brumas del sueño y de la imaginación, sientes como tus pies tocan otra vez el suelo firme y miral al cielo preguntando ¿por qué?. He aquí el Arte de Viajar.
Por si acaso, aclaro que todo esto en realidad no tiene sentido alguno.
"La GNECS Corporation ha descubierto un nuevo farmáco contra la Glomerulonefritis Esponjiforme Idiopática de Hochengerschegerhout . El medicamente, cuyo principio activo principal es la crownletinina sulfatada inhibe los receptores de wolframio en los nódulos suprandiales de las células distales del riñón y de la amígdala posterior, generando en nuestro organismo una enzima propia que reconstruye nuestros tejidos epiteliales supracónicos y resolviendo nuestro problema. Uno de los científicos encargados del desarrollo y jefe de laboratorio, el Dr. Hermann-Icus, ha dicho lo siguiente: " Un fallo de uno de nuestros becarios nos llevó a administrale esta sustancia a una rata que padecía el síndrome de Hochengerscherhout, y nos sorprendió el resultado. Así que seguimos investigando y realmente ha dado muy buenas expectativas. Ya está en el mercado y aunque todavía está siendo farmacovigiliada, parece ser que los efectos secundarios apenas se hacen visibles. Ha sido todo un éxito."
Desde "The Sombra-y-Ceniza Times" les damos la enhorabuena al dr Hermann-Icus y al resto del equipo de GNECS Corporations"
Posted
by Germánico, El Bardo del Metal
in
Relatos Cortos
El silencio de la noche cubría las calles como un fino halo de tentación lasciva mientras la oscuridad, proveniente del universo infinito, conquistaba poco a poco el terreno que otrora le perteneciera. Y allí, en una calle empedrada y brillante, de pie, un hombre envuelto en una túnica, parecía reflexionar ante una puerta semicerrada, semiabierta. Golpeó con suavidad la puerta de roble que se alzaba ante él como un coloso infernal... en el temblos de sus nudillos se sentía el miedo. Un hombre de aspecto risueño abrió la puerta y dejó pasar al visitante nocturno. Se mesó su barba, gris por los años. Sonrió amablemente y mientras le guiñaba un ojo de forma confidente, se sentó en un viejo sillón desgastado... A su alrededor había cientos de manuscritos, miles de albarelos que contenían desde belladona y mandrágora, a menta, hierbabuena, quina y dientes de león. Había pequeños matraces de diferentes colores, brillantes como la luna, que hervían ante un fuego invisible... Minerales, restos animales, tarros con cremas, vasos con líquidos espumosos y viscosos, crisoles rebosantes de sustancias ponzoñosas que cambiaban de color constantemente. Le llamaban el "Alquimista".
Estoy hablando con un duendecillo verde muy simpático que lleva un cascabel en el sombrerito y que lo hace sonar como si fuera un bello instrumento musical, y lo mejor de todo, es que no me he drogado. Soy así de base. Y mientras extrañas alucinaciones se materializan frente a mis ojos yo he pensando... De vez en cuando hago que mis neuronas se muevan un poco para que no se oxiden. Y bueno, realmente no he pensado... Simplemente estaba escuchando una hermosa canción de Manolo Escobar llamada Tanguillos de la Defensa... Y es que, cuando la he escuchado detenidamente, me ha parecido un tanto extraña. He aquí la susodicha y mis comentarios:
Con el debido respeto y humildemente le expongo a Usía y a toda la compañía lo que esa noche pasó, cuando a Madrid yo venía cumpliendo mi obligación:
Es educado, de eso no cabe duda, eh?? Lo mejor es que pasa de muy educado a mencionar al resto como "compañía". Le habría quedao mejor algo como y el resto de los aquí presentes, digo yo. Más que nada porque aquí o follamos todos o la puta al río.
Yo venía cantando con alegría,
¿Está trabajando y venía cantando con alegría? Este tío iba drogado fijo... Eso es antinatural, vamos. Lo saben todos.
mas no crea la Sala que estaba puesto por bebía.
Ah! Vale, no iba borracho... Pero no dice nada de otras drogas. ¿Cuantos porros te habías fumado, eh, Manolito?
Y al salir de una curva me la topé. Un borracho no frena, y yo frené.
Un borracho frena... tarde. O también frena contra una pared, así que... ¡Mientes!
En mitá el asfalto, me valga Santa Ana, estaba tendía igual que una rana.
Bien, aquí quiero comentar dos puntos: Primero, Santa Ana no sirve como testigo, querido Manolo, y ahora mismo eso sería discriminación en un juzgado contra otros tipos de creencia. Piensa un momento: ¿y si el juez es árabe? Segundo, ¿estaba tendía igual que una rana? ¿Qué mierda es esa? ¿Quiere decir desparramada con las tripas fuera y verde? Esas expresiones no ayudan mucho cuando te han acusado de algo. De momento no sé por qué.
Me tiré de un salto y me fui pa ella, ví que estaba viva, bendije mi estrella.
Eso se llama suerte, ni más ni menos.
Y así me dijo Gracita:
¿Qué confianzas son esas? Creo que ya veo por donde van los tiros... Ella es la que te acusa, ¿no? Pues que sepas que llamarla por su diminutivo no ayuda nada, no es serio.
"Maldita sea mi suerte, ya estoy atropellaíta, soy la novia de la muerte".
Si que es educada la chica: la atropellan y solo maldice su suerte, constata el hecho de haber sido atropellada y en vez de criticar al yonki del conductor, que no iba borracho pero vete tú a saber qué llevaba por las venas, dice que es la novia de la muerte. Una persona normal se habría cagado en el pobre Manolo. Y estaría celebrando que no ha sido nada, porque si dice eso, es que fue un golpe de ná.
Me la subí a la cabina, pues mi intención era sana,
Sí, la más sana de las intenciones... Se llama intento de procreación. Por Dios! Lo que se hace es llamar a la Guardia Civil y a una ambulancia por si le ha pasado algo... Si así lo hubiera hecho, seguramente no hubiera habido problemas, eh?
y la dejé en una esquina
Donde creyó que era su lugar de trabajo, parece lógico.
y así le dije: Condios, paisana.
Viva las confianzas.
Por la Pastora Divina que la he tratao como a mi hermana.
Dos cosas a comentar: 1) la Pastora Divina sigue sin valer como testigo. 2) ¿Este depravado que hace con su hermana? Eso se llama endogamia!
Yo juro solemnemente como lo piden las escrituras que de esta escalabraúra soy inocente del tó.
Vas jurando tarde, hijo mío. ¿Y de qué escalabraúra hablas? ¿Inocente? No me suena muy convincente... qué quieres que te diga.
Que miente esa criatura
Mujer, es una mujer. Esa criatura, como tú la llamas, es un ser humano.
lo mismo que Eva mintió.
¿Y esto a qué viene?
Desde que el mundo es mundo, a los varones, nos buscaron las hembras, señores míos, las perdiciones.
Uy uy uy. Te estás metiendo en terreno escabroso. Te pueden acusar de machiste, que conste. Es que se lo está dejando a huevo.
Si recuerdan la historia comprenderán que me pasa lo mismo que al Padre Adán.
MMmmmm. ¿A ti también te ha echado Dios del Edén por haber mordido un manzana que no debiste? Eva no tuvo la culpa; Adán fue un calzonazos.
Cuando ven que hay "tela", y perdone Usía, se van a por uno como una jauría.
Vaya, así que millonario, eh? Venga hombre, eres un simple currante!
Y como yo tengo la vida resuelta, esas sanguijuelas me buscan las vueltas.
Huele un poco a machismo, eh? Cuidadín cuidadín.
Si por ser bueno y honrao y dar la sangre a cualquiera,
Más tonto eres tú, ya ves.
Y cumplir con lo mandao de auxilio en la carretera,
Hombre, lo que hiciste no fue el procedimiento normal, qué quieres que diga...
me puedo ver condenao y encerrao como una fiera,
Sólo como preso. Te caerán 5 años, pero si te portas bien, seguramente estés fuera a los seis meses.
le juro, señor letrao, cuadre o no cuadre, de esta manera: Que no paro ni a mi padre ni aunque le vea las tripas fuera. Que no paro ni a mi padre ni aunque le vea las tripas fuera.
Eso ya es un poco dramático, creo yo. Lo que se consigue así es revolver el estómago a los presentes y presentarte como un insensible parricida y demás. Si yo fuera el jurado te condenaba a cadena perpetua, ya ves. No sé cómo te pudieron dejar libre.
Pues eso es lo que he estado pensando. Absurdo, lo sé. Pero es así.
Escribir es la segunda cosa más divertida que se puede hacer solo, y probablemente también en compañía (1). Y como hobby que es, por el amor que le procesamos a este arte tan noble y llano a la vez, tenemos todos ciertas manías... ¿O sólo soy yo? Sea como fuere, sentarse a escribir partes de mis novelas me impulsa a seguir ciertas normativas que no relataré como si esto fuera un PNT, o Programa Normalizado de Trabajo como lo llaman otros. Y estos puntos son los siguientes: 1) Tengo que tener algo de comer en la mesa, sea lo que sea: panchitos, un filete con patatas, una pizza, unas costillas a la brasa, unas galletas saladas, y evidentemente algo de beber (zumo, agua, leche, coca cola...). 2) Acto seguido, despejo un pequeño hueco en mi mesa en el que pueda apoyarme y dejar unos folios en blanco y un par de bolígrafos. 3) Luego me pongo algo de música, preferiblemente alguna banda sonora del estilo del Señor de los Anillos, o Gladiator, o Braveheart... 4) Por último, me pongo mi sombrero, enciendo el flexo, tomo un bolígrafo entre mis dedos de la mano derecha, miro el folio en blanco y comienzo a escribir lo que me apetezca en ese momento. No escribo por orden, eso sería aburrido. Si tengo el día romanticón escribo la escena de amor que debería salir aproximadamente al final; si he tenido un día salvaje describo las hermosuras de un campo de batalla (miembros cercenados, sangre coagulada...). Otros factores que me motivan a la hora de escribir son las noches sin dormir, las tardes de domingo, los veranos aburridos y las ganas de evadirme de un mundo en el que no controlo nada, ni siquiera a mí mismo.
Sin embargo, escribir conlleva tener que tener ideas, y eso, a veces, es la parte complicada... ¿A quién no le ha pasado que en mitad de una clase en la que se habla sobre los pormenores de los análisis coprológicos para detección de ciertos parásitos le ha venido la gran idea que soluciona todos los problemas creativos, y que cuando se oyen las palabras "esto ha sido todo por hoy" ya no la recuerda? Por eso, aconsejo desde aquí que aunque sea en una servilleta, escribáis aquella idea tan buena.
Esto ha sido el bricoconsejo de Germánico. Hasta otro día.
(1) En mi caso, es la cosa más divertida que puedo hacer en compañía, porque la primera se me resiste...
Posted
by Germánico, El Bardo del Metal
in
Pensamientos
Hoy, al levantarme, me he mirado en el espejo y mi reflejo me ha dicho: - Que te compre quien te entienda. ¿Y por qué? Pues porque a veces soy más complicado que los Axiomas de Haag-Kastler sobre la Teoría Cuántica de Campos en los que propone algo como construir una aplicación entre una colección de conjuntos causales del espacio tiempo entre otras cosas. Y tampoco es que quiera tanto: sólo soy un neutrófilo que busca electrófilo para crear un enlace estable. Son en estos momentos, cuando mi mente hierve como el caldo primigéneo de nuestra sopa darwininana originaria, cuando desearía ser un animal cualquiera, por ejemplo una tortuga, que no tiene dudas existencialistas ni busca una pasión amorosa regulada por la dopamina, o por oxitocina y la vasopresina o por cualquier compuesto químico terriblemente complejo. Quiero vivir en paz, tranquilo y feliz, joder, que no es para tanto. Pero me he dado cuenta de que cuando la felicidad está al alcance de mi mano, está recubierta por una caja de 30cm de plomo y una valla electrificada, además de custodiada por 50 guardias armados y 200 perros policía; y cuando no está tan cerca, está a 2000 km rodeada por una muralla de 15m de altura y 5 de grosor.
Me acabo de leer y no me entiendo ni yo.
Si alguien me entiende, por favor, que no me deje pudrir entre libros, conspiraciones y estrategias y elucubraciones mentales atrofiadas. Por favor, que me salve.
Con un cielo de luna llena en el que se esconden los cuervos, camina por las calles de Zamora un solitario guerrero que empuña una pluma y unas hojas de cuaderno, en las que escribe romances de un futuro incierto. De gestas y pesares, de alegrías y lamentos. De amores terminados y de otros que son nuevos. Pues en su corazón malherido se juntan sentimientos que se envuelven en bucles azabaches que vuelan libres al viento; en cabellos pelirrojos que arden como el fuego y en melenas doradas que brillan más que el cielo. ¡Ay los deshamores que le condenan a un infierno! ¡Ay las lágrimas melladas que derrama en el averno! Que este guerrero es un loco que escribe lo que leo, que lee lo que escribo y que comprende mi tormento.
Posted
by Germánico, El Bardo del Metal
in
Pensamientos
Thunder.
Acabo de encener de la radio del coche y oigo repetir esta palabra con una voz partida en mil pedazos y representativa, más dura que el metal. De fondo, un rift de guitarra igual de proporciones de leyenda, casi míticas. Thunder. Subo el volumen para disfrutar de una canción mientras imito al volalista y golpeteo el volante de mi coche, con la ventanilla bajada, imitando una batería que no sé tocar. Lo que daría por tocar la guitarra en esos momentos, aunque mi habilidad esté a años luz de la del hombrecillo vestido de colegial. Thunder. El coche no vuela, pero podría. El coche no es un mundo, pero sí un universo para mí en ese pequeño momento. El aire me da en la cara, la música invade mis oídos y me eriza la piel, la carretera es todo lo que hay: simple, llana... Thunderstruck. Que viva ACDC.
Posted
by Germánico, El Bardo del Metal
in
Pensamientos
Cal0r, mucho calor. Son las tantas de la madrugada y en vez de estar durmiendo, estoy aquí, despierto en la oscuridad, sudando, pensando y escribiendo. Quizá es uno de los pocos momentos en los que hago tantas cosas. Quizás no. De todas formas suele ser a estas horas cuando tengo ideas brillantes y oscuras, cuando planeo conquistar el mundo de mil y una formas, cuando me creo un mundo propio en el que ser el Señor de Todo y cuando lloro amargura, pena, tristeza, desamor y desaliento de forma deshumanizada y primitiva como lo es la oscuridad... o mejor dicho, la Oscuridad, con mayúsculas. Ay! Lo que daría por podrer desenredar los tejidos de la historia y el entramado de la realidad para encontrar un poco de tranquilidad en algún lugar gobernado por nieves perpétuas. Lo que daría por coronarme Amo del Norte y de muchas más cosas. Y sin embargo, mientras maldigo la temperatura de mi habitación, me hallo en estado perpetuo de locura insalubre. Y entre delirios de grandeza escribo nombres de lugares y de personas que jamás existirán, y me enamoro de una mujer que sólo vive en mi mente, en mi pluma, en mi alma. También en un país europeo bañado por el mediterráneo que jamás he pisado.
Tú eras todo para mí: mi vida y mi muerte, mi pasión y mi desesperación, mis sueños, mi sueños rotos; placer y dolor. Noches de luna llena, ráfagas de viento, sed y agua, hambre y alimento, sombra y ceniza en un mundo abierto a las desesperanzas. Y aunque aquí me abandonaste, entre restos de una civilización pasada, sin tu calor para sobrevivir y envuelto en el frío invernal, me diste por muerto. Craso error. Se te olvidó, vida mía, que soy un bárbaro, un norteño, un guerrero de las frías estepas nevadas sumidas en el invierno infinito donde no existe el calor, ni el sol, ni siquiera la lluvia: solo hielo. Y de hielo es mi corazón, un hielo que casi conseguiste derretir. Y he resurgido de mis propias cenizas como si yo fuera el mismísimo Fénix, he abrazado a la muerte con oscuras promesas y he jurado vengarme...
Y ahora, mientras me purifico en la nieve y saco brillo a mi armadura, mientras afilo mi espada, he hecho un sacrificio a los dioses de mi tierra, a mis propios dioses que se ríen de uno que se ha proclamado único. Y te he maldito por la eternidad a morir una y otra vez de mi propia mano... Si querías matarme, debiste hacerlo: he crecido con ansias de venganza, y ahora soy más fuerte.
En una ciudad, iluminada por un sol que desprende rayos de tristeza y pasión, en silencio vive una guitarra sumida en la oscuridad y cuando la lluvia canta ella comienza a tocar.
Acordes de alegría, harmónicos de razón, arpeggios de energía de un asolado corazón.
Punteos de sonrisas entre las claves de sol, bemoles y sostenidos de sueños y color.
Cuando la luz llega al mundo, y se encuentra con la oscuridad le pide permiso, educada, para poder volver a entrar en este mundo gris que vive en silencio hasta que llueve, truena, nieva y se oye otra vez los arpeggios de una guitarra solitaria que vive una vida de sueño.
Posted
by Germánico, El Bardo del Metal
in
Relatos Cortos
He ahí un cruce de caminos: polvoriento, silencioso, abandonado... La magia emana de él tan fluida como el agua de una fuente. Camino hasta el centro y cavo un pequeño agujero donde deposito una pequeña caja de metal que contiene un mechón de mi cabello, un objeto preciado por mí y unas monedas; con un afilado cuchillo jamás usado y forjado por mí mismo en una fragua casi abandonada cuyo fuego se avivó quemando Biblias, hago un corte en mi mano y derramo unas gotas de mi sangre sobre el recipiente... Lo cubro con arena, me levanto, y espero. - Heme aquí, humano. ¿Qué deseas de mí? La miro: es hermosa, cierto. Pero sus ojos brillan de tal forma que mi corazón se encoge. - Deseo hacer un trato. - Bien, dime qué quieres y yo te lo concederé. Agacho la cabeza, avergonzado y temeroso a la vez. - Una vida con Ella. La demoniaca criatura clava sus ojos en mí, duele... Y siento su burla dentro de mi mente. - ¿Vendes tu alma a cambio de , cuánto, 20 años con una mujer?- sus carcajadas resuenan como alfileres clavándose en mis tímpanos. - Sí.- Sé que puede parecer estúpido, pero una vida sin ella jamás tendría sentido... ¿Riquezas? ¿Poder? ¿Concubinas? ¿Salud de hierro? Nada de eso tiene importancia, nada de eso tiene sentido ni valor. Seguramente no lo entiendas, y eso es porque no las has visto: es simplemente, perfecta. Sólo con mirarla te enamorarías, sólo con escuchar su voz caerías rendido a sus pies, solamente por una mirada darías tu vida... ¿Qué es la condenación eterna por su amor? Incluso me parece insignificante. - El trato es el siguiente: Tu alma será condenada por los siglos de los siglos a cambio del amor de tu amada. ¿Aceptas, pues? -Sí. Sonríe. -Cerremos el trato con un beso... Y así, sumido en un tratado satánico sé, que jamás podrán herirme en el infierno si en mi mente tengo su recuerdo, el recuerdo de ella, mi amada...
Posted
by Germánico, El Bardo del Metal
in
Pensamientos
¿Dónde se esconde el amor en la hora punta de una vida? ¿Dónde se cobijan los abrazos no recibidos en momentos de reflujo emocional? He aquí dos preguntas que abrasan mentes, colapsan arterias y venas, y paran bruscamente el corazón y la razón. Como seguramente resulta evidente, no poseo la respuesta a estas dos preguntas (ni a muchas otras); poco se ha tenido que observar todos mis escritos para llegar a la conclusión de que soy un alma solitaria acompañada de lo absurdo, una especie de moneda con dos caras contrapuestas como dos antónimos en un mismo cuerpo. Por una parte, una sonrisa imperecedera, eterna y siempre dispuesta; por otra, una lágrima de dolor, soledad, tristeza... Soy como una disolución de aceite en agua: siempre se puede distinguir en mí (o se intuyen) dos partes, claramente separadas pero que hacen una sola disolución o intento de una. Y me he desviado del tema. Pido disculpas encarecidamente, pues a veces las palabras escapan de mi propio control y no consigo domarlas a mi antojo. Bien, decía que aquellas dos preguntas son tan incógnitas como el sentido de la vida, el origen del universo, o la existencia de Dios. Y resulta extraño que dos cosas que tan necesarias son para nuestra vida, a veces resulten tan imposibles como es vaciar con las manos el mar. Dejadme acabar con una pequeña reflexión: dos cosas al alcance de nuestras manos, fáciles en principio de otorgar y encontrar, ¿cómo es que nos pasamos una vida entera buscándolo sin llegarlo a tener nunca?
Posted
by Germánico, El Bardo del Metal
in
Pensamientos
- Me gustaría olvidar todo; al fin y al cabo no hay nada que merezca la pena ser recordado. - ¿Olvidar? Siempre hay algo que merece la pena guardar en nuestra mente. No sé, a mí me encanta mi historia, mi mundo, mis personajes creados con todo mi potencial... son como mis niños, mis hijos, partes de mi propia alma; me jodería no recordarlos. Me jodería no recordar todo lo que he aprendido hasta ahora, las risas con ciertos libros, leyendas, historias, dramas, intrigas... " Y también me jodería no recordar ciertas imágenes, ciertos momentos de mi vida, ciertas sensaciones: los besos, las caricias, las miradas penetrantes, los susurros al oídos, las cartas esperadas. ¿Y qué sería de mí sin mis viajes? Nadie sería si no consiguiera acordarme de las ciudades que he visitado, de las que visitaré, de las que querré visitar, de las que me han enamorado, en las que he vivido. "Soy yo gracias a los recuerdos, Helenna. Si me lo quitaran todo... ¿qué quedaría de mí? Ella asintió. -Nisiquiera un recuerdo...
Y ahora consideremos la inmutabilidad de la relación espacio-tiempo en nuestro universo. Bien, ahora que he captado vuestra atención por esa curiosidad científic0-insaciable que os abrasa el alma voy a contaros una cosilla que me ha pasado hoy en el bus. Venía tan tranquilo leyendo un libro de estos de fantasía épica repletos de historias intrigantes, de amor, sexo, venganza; también de magia, dioses, ángeles y demonios. Sí, venía leyendo la Biblia (uno, que se aburre). Pero esto no viene a cuento. El hecho es que se sentó un tío a mi lado, demasiado cerca (no podría ser de otra manera, teniendo en cuenta que los autobuses los hacen con medidas hobbits, alguien que mida más de 175 se va a ver jodido, y era el caso de ambos dos) y resultó ser otro lector; su libro era de estos de edición de pastas duras. De repente, noto que algo me roza la rodilla y pensé: coño, serán las pastas del libro. Sin embargo sigo notando como lo que seguramente fuera una mano sube por mi pierna (con bastante delicadeza, todo hay que decirlo) y se dirige peligrosamente a "My Danger Area" hasta que lo toca... vamos, que me coge todo el paquete (y no de pañuelos). Le miré con cara de muy muy pocos amigos y él, que tenía unos brazos que bien podrían confundirse con melonares, se levantada todo ruborizado y se aleja de mi lado. Ahora, ya en frío, lo pienso y me digo: Sí que era raro que fuera leyendo "Qué bonito es el amor, sobretodo en primavera" (1). Y es que el mundo de los viajes en atobús es un mundo aparte. Lo digo por experiencia propia ya que todos los días hago el recorrido Zamora-Salamanca. En estos viajes me ha dado tiempo a hacer una pequeña investigación de índole social que estudia el comportamiento de los seres humanos (y algún que otro simio tanto por capacidad mental como por físico) a la hora de buscar un asiento. Cuando no hay nadie buscas los asientos a los que tienes cariño: véanse última o primera fila, la central, la cuarta fila segundo asiento izquierda... Pero, ¡ay! no siempre tenemos esa suerte y hay veces en que la gente, que es muy puñetera, ya los tiene cogidos y bien cogidos. En estos casos te fijas más en quién puede ser tu compañero o compañera, aqune normalmente buscas que tenga que ser en alguno de los asientos "First Class". Un chico normalmente tiende a sentarse con chicos, las chicas con las chicas y los viejos (de ambos sexos) con las chicas (y cuanto más monas y arregladitas mejor). También se suele fijar uno en cómo es tu futura pareja autobusil: si heavys, si bakalas, si fachas, pijos, frikis, raros, normales,... Tiendes a lo más parecido a ti. Se debe a una teoría de Atracción Socio-político-musico-frikal (quizá en otra ocasión, cuando ya tenga desarrolladas las ecuaciones que describen dicho fenómeno, me atreva a hacer público tan entrañable teoría (que no hipótesis) y leyes (que no... que no otra cosa, vamos) para regocijo de todos y todas). Otro dato más sacado con este estudio de variables múltiples: cuando un chico tiene que sentarse con una chica, se sentará con la que le quede más a mano, a no ser que esta sea poco agraciada (también conocida como Cardus borriquerus); pero las chicas ya es otra cosa. Van a sentarse normalmente con los feos (pero no los considerados Frikeus babacus granulentus), porque si no, pueden creer que intentan ligar, y claro, los feos como no se lo tienen creído pues no hay problema. De todas formas, ahora mismo se me está planteando un dilema (que no es dilema en sí, se me está plantando una idea en mi cerebro mononeuronal): esto de ligar es ya complicado, pero ¿Y en el bus? Imaginemos por un momento un bus: llega el guapo de turno, se sienta con una chica y para comenzar la conversación dice: ¿Y a dónde vas? Esa pregunta puede ser interesante si vas a Cuenca (ciudad que todos sabemos que se encuentra en la cuarta dimensión en el espacio b, en mitad de un vórtice espacio-temporal cuasi infranqueable que hace que se encuentre a una distancia conocida como Infinito menos uno), pero ¿en el trayecto Zamora-Salamanca? Hay realmente dos opciones: si eres guapo, ella intuye que estás intendo ligar y sonríe y piensa: Qué majo... Pero si eres feo, ella intuye que estás intentando ligar y no sonríe y dice: a ver a tu madre, ¿estamos? Bueno bueno, que se me ha ido el tema totalmente. Es lo que tiene cuando las palabras se descontrolan y siguen sus propios instintos lejos de la mano "sabia" del "escritor". Esto ha sido Germánico TV, gracias por haber estado allí y muy buenas noches, hasta mañana.(2)
(1) No tengo ni el más remoto conocimiento de este libro, la cuestión es que me sirve de ejemplo empalagoso; vamos, que iba leyendo una novela muy muy rosa. Y eso es así. (2) Hay veces que hay finales bonitos, otras veces hay esto.
Posted
by Germánico, El Bardo del Metal
in
Pensamientos
Como costumbre tengo sentarme en mi escritorio al llegar a casa y contemplar el vacío con un momento de reflexión inquietante y personal sobre aquello que colma mi alma no de grandes pensamientos, pero sí tristes. En muchas ocasiones tomo entre mis manos ásperas y callosas una foto, de ella, y la observo: su sonrisa, sus ojos, yo a su lado... Suelo recordar esos momentos que pasé con ella con alegría, en los que no me atreví a decirle lo que sentía; sí, soy un cobarde. Mas puedo decir que guardo su recuerdo en lo más profundo de mi cerebro bajo llave dentro de una caja fuerte hecha del mejor acero conocido, rodeada de los mejores sistemas de seguridad jamás inventados. Y que sólo la abro cuando mis ojos están llorosos, cuando mi corazón se encoje por la soledad, cuando mi alma grita la tristeza, cuando no sé ni quién soy ni qué hago aquí. Seguramente ella jamás llegue siquiera a saber cuánto pudo significar para mí; no sabrá que sus abrazos se convirtieron en armaduras y sus miradas en ejércitos enteros dispuestos a defender la plaza hasta que no quede ni un sólo hombre en pie.
Sin embargo: Gracias, pequeña, cambiaste mi vida y por los siglos de los siglos, te querré.
Posted
by Germánico, El Bardo del Metal
in
Pensamientos
Tumbado en la cama observando el techo: bien parezco un cadáver de un antiguo faraón esperando a ser embalsamado y amortajado, esperando el juicio final que se acerca y del que depende mi futuro. Pero no. Simplemente soy un estudiante teniendo un momento de reflexiva lucidez, de triste melancolía embaucadora, de lágrimas de hombre saladas como el mar. Mar, cielo, tierra... Tantos lugares, tantas personas, tantas vidas. Y yo. Solitario como un halcón nocturno y vigilante, como un lobo de las montañas de blanco pelaje, como un castillo en ruinas en mitad de las vastas mesetas castellanas. Esperando. Aguardando. Vigilando. Sé que en algún lugar ha de estar ella oteando el horizonte y diciéndose para sí misma más que para otras personas: Llegará. Lo sé. Algún día llegará. Y yo lo estaré esperando. Mas no me atrevo a salir de mi cueva, mi gruta, mi refugio; anhelo respirar el aire puro del exterior y a la vez temo el arma de doble filo que es la vida, un arma que no tiene empuñadura y que quieras o no terminará cotándote. Seguramente sólo exista una cosa que se interponga entre mi felicidad y mi persona: y esa cosa soy yo mismo.
Otra vez me las vuelvo a dar de poeta, y he aquí el resultado: un canto a mi Dama Oscura y a la vez un pequeño homenaje al poesta español romántico por antonomasia, Bécquer.
Porque eres, mi niña, perfecta.
Perfecta como las diosas,
perfecta como la tierra.
Perfecta eres, lo sabes,
aunque digas que no lo creas.
Son tus ojos, negros,
una noche de primavera
que iluminados por las estrellas
ansiosos esperan
ver aparecer pétalos
de rosas sempiternas.
Son tus labios rosados
una fuente en espera.
Húmedos, exquisitos,
que nerviosos tiemblan
y de los que quisiera alimentar
mi alma de ti sedienta.
Tus cabellos, azabaches.
Tu sonrisa brillante como perlas.
Tu cuerpo de mujer.
Tu semejanza a Minerva.
Son la inspiración
y el laurel de los poetas.
Posted
by Germánico, El Bardo del Metal
in
Relatos Cortos
Señor mío y Dios nuestro, escucha mis oraciones. Apiádate de esta pobre alma de pecador que en sus últimos suspiros grita al cielo que la verdad que permanece oculta y que la historia ensombrecida por aquellos que ganaron e incluso los que perdieron, se revele tal y como fue en su día.
Mancillado se ha mi honor; mi gloria ha decaído, sólo me queda la infamia por la que siempre he sido y seré perseguido tanto en trovas como en cantares, como en cuentos para niños. Que vean los ciegos y oigan los sordos, que hablen los mudos y caminen los cojos si soy de traición culpable, pues todas mis acciones fueron pensando en vosotros.
Sí, yo maté al rey don Sancho cuando apenas le habían salido las su barbas; sí, yo lo llevé hasta el portillo oculto en la muralla donde guardaba un venablo afilado; sí, yo se lo clavé por la espalda cuando iba a hacer de vientre. Pero no se os olvide querompió el juramento que hizo a su padre Fernando VI en el lecho de muerte y puso cerco a esta ciudad que libre de elegir, eligió el sitio, aguantando de forma heroica y firme. ¿Que era hermano de la reina? ¿Acaso dije que por mí no fuera sabido? Ella no lo ordenó pero tampoco impidió mi cometido sabiendo que era lo mejor para Zamora. Dicen que Castilla traición lo llama y que no lo hace la Bien Cercada, pero eso es vil mentira pues al menos ahora todos acusáronme de traición cuando ha sido llegada la hora.
Mas en algunos corazones justos se comprende mi gesta: si no hubiera actuado como traidor y mi daga dejado en las aguas del río que parece llorar la desgracia, Zamora, que cabalga por los siglos recordando su grandeza ya perdida, hubiese caído y no vivirían ni vuestros viejos ni vuestros hijos.
Me atan a cuatro rocines negros acusado por el crimen cometido, me da la espalda mi ciudad por la que hice tal penitencia. ¡Señor! ¡Renuncié a todo lo tenido: gloria, fama, riqueza y honor por dejar a todos vivos! Y aún así me apedrean los padres y me insultan los hijos. A doña Urraca la entiendo, nada podría haber hecho o dicho, sólo acusar de traición a toda Zamora y eso es por lo que hoy me sacrifico. Si ella cree que hay que hacerlo, entonces que así se haga… Mejor que muera sólo uno que todos los hombres, ancianos, mujeres y niños.
No ha habido violaciones, ni saqueos, ni incendios. No ha habido más heridos, únicamente los caballeros que para la guerra son nacidos y que hacen de su armadura y su caballo su hogar y de su espada el más fiel de los amigos.
Agora azuzan los corceles, creen que no son lo suficiente largos mis brazos y piernas. Siento el crujir de mis huesos; todo el mundo oye mis gritos de rabia, dolor y pena. Me arrancan cada uno de mis cuartos, los mismos que fueron atados a las colas de los cuatro caballos… Y lloro, y suplico, y callo. La muerte me ha vencido y no hago nada por remediarlo: hay que saber perder y ser modesto. Sólo lamento no haber sido capturado por el buen Rodrigo Díaz que, tras haber yo matado al rey don Sancho, me persiguió sin espuelas con una lanza en mano. Menor hubiera sido el suplicio y mi verdugo mucho más humano.
No me fiaría de aquellos que retan tanto a muertos como a vivos, tampoco lo haría de aquellos cuya sonrisa y maneras están siempre dispuestas, ni de las manos fuertes de un guerrero. No me fiaría de reyes, historiadores, ni hombres santos, ni judíos. Tampoco de los moros quienes son nuestro enemigo. Mi lealtad es para los míos, para mis hermanos de armas y para aquellos que se ganaron mi respeto con sabios consejos. Si se os ocurre tocar siquiera vuestro acero contra ellos, juro por Dios que volveré del inframundo para arrancaros el alma…
¡Malditos seáis todos! ¡Todos aquellos que esto me hicieron! Sólo exculpo a Doña Urraca nuestra reina y al Cid buen guerrero que fue el mejor castellano que conocieron todos los tiempos. Tendréis mi alma, tendréis mi cuerpo; habréis vencido con los juglares, habréis vencidos con las leyendas de vuestros viejos… Pero mientras Zamora viva, y así lo hagan aquellos que no me creen diablo, viviré eternamente cabalgando un bello garañón blanco viendo que aquello que amo sigue perdurando.
Y si hoy volviera a aquel día aciago y debiera defender mi ciudad, no dudaría ni un solo momento en repetir todo aquello que hice y que me llevó al peor de los tormentos.
Posted
by Germánico, El Bardo del Metal
in
Prosa Poética
Unos pasos resuenan por las calles nocturnas de una ciudad dormida con la seguridad de un tigre entre ratones albinos de laboratorio. Su paso es decidido, preciso, lleno de fuerza y control; su porte se bien se asemejaría al de un guerrero norteño que no teme a nada ni nadie y que sabe que lo único que le puede vencer es la Muerte, a quien espera con tranquilidad. Pero sin embargo, él no es un guerrero. Pero sin embargo, él no es valiente. Es un joven atormentado por la soledad que irradia su piel, por la tristeza que brota de sus labios y ojos como una fuente en llamas. Y lo que hay a su alrededor no son ratas ni ratones, sino gente que parece disfrutar de la vida como si cada instante fuera el último: ellos sienten el amor, la alegría, la tranquilidad y el calor que te envuelve el saberte bien acompañado. Y así, entre pensamientos oscuros mira la luna, alta en el cielo nocturno, solitaria, abstraída, eterna y se mira a él mismo de forma introspectiva. Y en el fondo de su alma sabe, que al fin y al cabo, no está tan mal. Y en el lugar más recóndito de su corazón teme, que se está mientiendo a él mismo.
La vida es una tontería que dura muchos días: en una ocasiones unos 30000 días, en otras, apenas unas horas. Y como tontería hay que enfrentarte a ella con locura; pero no una locura esquizofrénica y bipolar, sino la locura de los cuerdos, pero tampoco de los cuerdos racionalistas, sino de los cuerdos locos. Quizá parezca una tontería, pero así es la vida.
Esta pequeña historia va sobre una vida tan extraña como seguramente aburrida. O no. En cualquier caso, es mi historia... Así que ni pestañeéis, que me he dejado todos mis ahorros en los efectos especiales. Nos encontramos en una estación espacial no futurista, donde unas voces extrañas hablan en inglés y apuntan con sus dedos envueltos en guantes un punto del Universo. Aparece a lo lejos una bola azul con manchas verdes, marrones y blancas: la Tierra. Ahora la cámara se va acercándo rápidamente y podemos ver el continente Europeo, luego la Península Ibérica y luego las amarillentas tierras de Castilla... Allí, a un lado, una provincia que no tiene nada de especial y en ella una ciudad. En esa ciudad hay un barrio; en él, un edificio y en ese edificio un hogar... El piso tiene varias habitaciones, pero no nos interesan (no al menos de momento) y nos fijaremos exclusivamente en la más nórdica de todas donde vive y muere el más norteño de los inquilinos... el más Germánico de todos. La puerta se abre sin que ninguna mano la mueva y el protagonista de la historia que la habita ni se inmuta. Fijémosnos en él: un chico que nada tiene de especial está acostado en su cama con un libro entre las manos, un muy buen libro (no diré el autor porque Terry Pratchet no me ha pagado para que le haga propaganda porque tampoco la necesita). Y ha dejado de leer porque está pensando. O haciendo cualquier tipo de actividad mental tremendamente parecida a lo que muchos consideran pensar. Alza los ojos al techo sin mirar concretamente nada (aunque podría... muchas cosas interesantes cuelgan de ese techo blanco), y entonces agita la cabeza. Por su oreja izquierda sale disparado un pensamiento varias veces repetido en su cerebro que seguramente acabará aplastado contra el suelo y sumergido en el microcosmos que hay debajo de su cama. ¿Y cuál es ese pensamiento? ¿Qué hace que haya tantos pensamientos similares en él? ¿A qué se debe todo esto? Pues bien, no es que sea un experto, pero creo que básicamente el pensamiento es un deseo, un deseo de ser el protagonista de una novela grandiosa en la que será todo aquello que quiso ser. Vivir en un lugar donde no existe la pena, la preocupación y donde todos aquellos muros que se interponen en su camino fueran o fuesen franqueables con más o menos esfuerzo, pero sin daños colaterales... Donde pudiera ser ese mago de nivel 21, donde una princesa lo esperara en lo alto de una torre custodiada por un dragón. Y también, donde las situaciones más complicadas de la vida se pudieran resolver con tiradas enfrentadas de cualquiera de las características básicas. Bueno, si no es esto, seguramente sea algo parecido.
Mucha gente ha opinado que tengo unos amigos un tanto extraños... yo no creo eso. Total, compartir mis mejores momentos con un vampiro, un hombre lobo, una fantasma, una bruja y un zombi no tiene nada de malo. Por ejemplo: el vampiro me está enseñando a seduccir, (arte en el que yo no soy muy versado) y realmente es una persona interesante: fue transformado allá por el año 300 A.C. en las salvajes tierras de Finlandia y ha viajado y vivido en todos los lugares del mundo. He aprendido mucho con él, y sus anécdotas son infinias. El hombre lobo es un chaval bastante corriente con un sentido del humor a veces absurdo, pero las noches de luna llena es como un perro grande... Solemos jugar con él, ya sabéis, lanzándole un palo para que te lo devuelva; sólo he de criticar que un día se transformó en mi casa y me dejó el sofá lleno de pelos. Menos mal que decidió que él mismo debía arreglar aquel estropicio. La fantasma aún se está acostumbrando, la pobre, pero es muy amable... He de confesar que realmente ella me gusta: pero todavía no he podido acariciar su etéreo pelo. He de decir también a su favor que está haciendo un tremendo esfuerzo para aprender a mover cosas y mantenerse en forma para no parecer una nebulosa, y cada día sus curvas (que no son pocas) se remarcan más. Según la bruja, es posible que algún día tome forma real o que pueda poseer algún cuerpo... La mujer me está dando ánimos (y consejos a ella sobre qué cuerpos tomar basados en mis gustos personales alegando que son de naturaleza receptiva). Y sí, la bruja es una persona única, que siempre tiene consejos sabios, pociones y ayudas de toda índole para todos... Un poco tradicional, eso sí, y su gato negro puede llegar a ser molesto (aunque suele esconderse del hombre lobo). Pero esos viajes entre las nubes montado en su escoba no tienen precio!!! Ya nos ha invitado alguna que otra vez a algún aquelarre, pero sus compañeras no nos miran con buenos ojos. El Zombie... bueno, no nos da mucha conversación (sólo de vez en cuando dice algo como: cereeeeebroooo) y suele ser bastante lento; eso sin contar con las innumerables veces que intenta morder a conocidos o a nosotros mismos. Pero está ahí, y todos le contamos nuestros secretos: que si puedo beberle la sangre a nosequién, que si puedo comerme a tu mascota, que si he conocido al fantasma de un caballero de la Edad Media, que si hay un hechicero bastante mono... Y él no dará buenos consejos (ni buenos ni malos), pero escucha que es una maravilla. Y así pasamos los días, haciendo cosas varias y riéndonos juntos. Pero estoy seguro de que todos os estaréis preguntando: ¿Pero que haces con semejante compañía? He de confesaros una cosa: para mí, un Demonio Redimido, cuyo nombre jamás seríais capaces de pronunciar, es la mejor compañía que pudiera pedir.
Posted
by Germánico, El Bardo del Metal
in
Relatos Cortos
¡Moritz! Mi fiel gran danés que ha tantas partes me has seguido, no intentes emprender la senda que he tomado hoy aquí, cerca del Río Somme, en esta zona del norte de Francia tan alejada de mi amada tierra. Te dejo libre y espero que tú sí veas el final de esta guerra eterna que a envuelto al mundo en las tinieblas del Apocalipsis. No te preocupes por mí, ahora volaré por los cielos con la libertad del espíritu, pudiéndome parar a contemplar la belleza del mundo escondida y desde una situación privilegiada; a partir de hoy seré como un águila que no necesita ya cazar ratones, como un halcón, como el Fénix que resurgió de sus cenizas pilotando mi amado Biplano Albatros pintado de rojo. Hoy seré recordado por los siglos venideros gracias a mis méritos como un loco, como un héroe, como un caballero, como el Señor del Viento, como el Amo de los Cielos, como el Piloto Rojo. Hoy dejaré de ser temido para ser reverenciado. Hoy, dejaré de ser Manfred Albrecht Freiherr von Richthofen para convertirme en el Barón Rojo.
El 21 de Abril de 1917 fue abatido por una bala del calibre .303 disparada desde tierra un héroe alemán respetado por sus enemigos durante la Primera Guerra Mundial, conocido como el Barón Rojo. Fue enterrado con los mayores honores por sus propios enemigos, y en su tumba (situada en el mismo sitio donde se reunió con la Dama Oscura) hay una lápida en la que se puede leer:
"Aquí yace un valiente, un noble adversario y un verdadero hombre de honor. Que descanse en paz."
Posted
by Germánico, El Bardo del Metal
in
Prosa Poética
Desde un lugar extraño del Universo un momento de lucidez viajó hasta este planeta para irse a posar sobre mis hombros que en ese momento nada hacían. Se encendió una bombilla en mi interior y, después de descartar que no se debía a ningun calambre ni a la silla eléctrica a la que estaba sometido diariamente, medité sobre aquello que había nacido en mi mente en ese preciso instante y algunos días atrás. Quizá meses. He de reconocer que el primer día que la ví me cautivó con su sola presencia, esa personalidad que parecía inundar el bar haciendo el ambiente menos cargado, esas palabras que llegué a oir sobre la música y esos ojos: grandes y azules como un océano perdido que, perseguido por extraños dioses vengativos, se había cobijado en ella. Y así, semana a semana, sábado a sábado, yo la observaba oculto en las sombras del bar, camuflado como un camaleón asustado... Y jamás me acerqué a ella. No es que esperara que ella se viniera sola a presentarse ante mí: evidentemente no soy ningún rey ni señor, ni tampoco me lo merezco. Pero dicen que la esperanza es lo último que se pierde (o si no preguntádselo a Gallardón), y yo estaba esperanzado de que ella se pudiera fijar en mí. Absurdo, lo sé, pero es así. Sin embargo ayer decidí acercarme a la barra y tenerla para mí, para siempre. Observé sus ojos plasmados en la carátula del disco y acaricié sus dorados cabellos con gentileza: Esta noche sólo cantaría para mí.
Este es el segundo texto que dedico: A ti, Mina, que me diste la inspiración para escribir semejante rayada mental diciéndome: Eso es un buen título. Gracias.
Una vez pisé una mandíbula. Pero no era una mandíbula fea, maloliente con restos de carne en podredumbre y gusanos; tampoco era una mandíbula bonita, de una chica de unos 18 años y que la tuviera suaaaaave como el culito de bebé. Era una mandíbula de un cementerio, y eso significaba que sólo era eso: cemento. ¿He dicho cemento? No, quería decir que era hueso. La pisé y crujió como una rama seca y en ese mismo instante supe que había algo que me haría pensar. En mi cabeza se agolparo sentimientos un tanto desconcertantes, hirientes y de vez en cuando (pero que muy de vez en cuando) satisfactorios y erótico-festivos (cosa que estando en un cementerio era un verdadero signo de esquizofrenia, o al menos algo preocupante). Digamos que mi cabeza era como un diálogo absurdo de una película con pocos fondos y aún peores actores que intenta remendar la realidad que se escapa por la cuarta dimensión (sí, esa dimensión que sólo existe para los físicos). Y uno de esos pensamientos que han roto la barrera de la realidad para instalarse en mi mente abierta a extrañas y a veces absurdas interpretaciones con la ayuda de la magia que se genera al romper un hueso, no fue otro que la Muerte. Sí, ese ente que hace que dejemos de comer palomitas para comer "gusanitos", el momento en el que el perezoso no tiene por qué levantarse y el hiperactivo se muere de aburrimiento. Dicen que cuando uno muere pierde 21 gramos de peso, lo correspondiente al alma. Otros dicen que es el comienzo de una dieta que les dejará en los huesos. La verdad es que si hay algo más allá nadie lo sabe porque nadie ha querido volver para contárnoslo, y los que lo han hecho nos han asustado de tal forma que casi tenemos que enterrarlos del disgusto. Cosa curiosa, sin duda. Extrañamente es parte del ciclo de la vida, cuando sin duda es la característica menos vital de todas, porque con ella llega el final pero se le supone el principio.
Y sí, todo esto pasó por mi cabeza al pisar una mandíbula; y me digo yo... ¿si hubiera pisado un cráneo completo, qué habría pasado? ¿Habría escrito un ensayo sobre la Dama Oscura, la portadora de la Guadaña, la Parca, o sobre su madre? Seguramente sólo hubiera pensado: ¡Oh, mierda!
Posted
by Germánico, El Bardo del Metal
in
Pensamientos
Era de noche y llovía. En la radio sonaba una aburrida canción de amor que no hacía otra cosa que adormecerme... y estando al volante, aquello no era nada bueno. Paré en el primer pueblo que me encontré, y sin apagar el motor, conecté el mp3 con los altavoces del coche y decidí en ese momento que necesitaba algo que pudiera cantar: rock en castellano. Comenzó a sonar la primera canción y una sonrisa iluminó mi rostro: iban a escuchar mis voces hasta en el otro lado del país.
Así que miré por el retrovisor, me aseguré de que no venía ningún coche, y me incorporé a la carretera con suavidad y comencé a cantar. No sé que ocurrió y por mucho que intento recordarlo hay un blanco en mi mente, un blanco que va desde ir cantando felizmente hasta verme fuera de la carretera. Recuerdo un momento de: ¡Oh, mierda! ¡Oh, mierda! al ver que el coche se escapaba de mi control y unos 10 segundos hasta que saltó el airbag y un fuerte golpe contra el suelo. 10 segundos, quizá menos, en los que múltiples pensamientos se agolparon en mi mente que parecía trabajar a toda potencia; momento en el que también compruebas la teoría de la relatividad de Einstein... 10 segundos que duraron Eones. Pensé en el coche, pensé en el seguro, pensé en mis padres. Pensé que volcaba y que era mi final, pensé que aún me quedaban muchas cosas por hacer. Pensé que quería volver a estar enamorado, pensé que quería visitar ciudades de ensueño como Venezia, Roma o Edinburgo. Pensé que había muchos libros que aún no había leído, y que había otros que aún no había escrito. Pensé que me habría hecho mucha ilusión que mi novela hubiera visto la luz. Pensé en que tenía tantas cosas que decir a mi familia, a mis amigos... Pensé tantas cosas mientras aferraba el volante como si de ello dependiera toda mi vida, mientras el airbag me quemaba la mano, mientras los golpes provocaban que el cinturón de seguridad me oprimiera el pecho y me entraran punzadas de dolor, mientras un olor a aceite y gasolina me invadían las fosas nasales... 10 segundos en los que crees ver todo lo que no hicieste, lo que no haces y lo que no harás. 10 segundos que pudieron ser la diferencia entre un vivo y un muerto. 10 segundos que me alegro poder recordar, porque eso significa que hoy puedo describir la escena sin más cicatrices que una pequeña mancha en la mano, donde hubo una quemadura. 10 segundos, nada más.
Posted
by Germánico, El Bardo del Metal
in
Prosa Poética
Miénteme. Dime que me quieres, que me extrañaste, que te habías enamorado de mí tan profundamente que no podías olvidarme. Sí, haz que la verdad quede en ti expulsando las falsedades dirigidas hacia mí como si fueran misilies, como pequeñas bombas que agujereen mi corazón. Por favor, resérvate la realidad porque no quiero escucharla, déjame ser feliz al menos un instante de mi vida. Sí, miénteme. Ayer me abandonaste apelando a la poca creatividad de mi persona, a la poca originalidad. Decidiste ocultar el detalle de que otro había probado tus dulces besos y que quería repetir, y sin embargo, una vez te abandonó como si fueras un juguete roto vuelves a mí y quieres contarme la verdad de que estés aquí, frente a mi puerta, con los ojos rojos de llorar, de haberte sentido traicionada, intentando manipular mis sentimientos para que te sirva de consuelo como lo fui tantas veces antes... No me lo digas, no me lo cuentes: no quiero saberlo. Sólo quiero volver a sentir tu piel, a sentir tus susurros, tu respiración, tus latidos, tus labios. Miénteme, y déjame creer que jamás te fuiste de mi lado y que siempre todo fue perfecto. Ya habrá tiempo de llorar. Pero esta noche, esta noche es de mentiras.
Posted
by Germánico, El Bardo del Metal
in
Prosa Poética
Sobre un folio en blanco escribo con sangre la razón de mi locura, la razón de penas que amargan mi corazón y le hacen latir con desgana. Un ahnelo de que esos ojos negros me miren, de que esos cabellos azabache me envuelvan, de que esos labios rosados me besen. Deseo escuchar tu voz, dulce música para mis oídos; desdeo sentir tu abrazo bajo mi piel... Tu piel de porcelana, tu sonrisa creadora de vida. ¡Ay! Vendería mi alma al mismísimo Lucifer por apenas unos instantes de felicidad. Y escribiría con pluma todo aquello que mi haces sentir. Y escribiría con pluma todo aquello con lo que me inspiras. Eres mi musa, mi Dama Oscura, mi sombra y mi ceniza. Eres la oscuridad de mis días y la luz de mis noches. Eres mi aire, mi sangre, mi venganza y mi paciencia. Eres mi tinta, mi vida, mi papel, mi historia y mi estilográfica. Ahora lo sabes y entiendes. Por fin comprendes mi angustia y mi alegría, mi alma y mi psique. Ahora puedes, como si lectora empedernida fueras, leer el libro de mi interior escrito de mil y una maneras, estilos y rimas. Y por encima de todo, esperaría que lo que descubrieras, te gustase.
Posted
by Germánico, El Bardo del Metal
in
Relatos Cortos
Esta es la primera vez que le dedico un texto a alguien, pero es que debo hacerlo: Gracias, Nefer, las conversaciones extrañas sobre sueños extraños traen estas extrañas consecuencias.
Ella parecía feliz con su compañía, reía, hablaba, soñaba... Y él la miraba con todo su esplendor, intentando controlar sus pulsaciones que se aceleraban cada vez que ella le rozaba, cada vez que su perfume le llegaba como un sueño cautivador. Caminaban juntos por la calle principal de una ciudad cualquiera hasta que de pronto, apareció otro. Su nombre quizá no lo recuerden, pero era extraño, profundo, tétrico... Se ofreció voluntario para enseñarles los entresijos y los hermosos rincones que todas las ciudades poseen, y aceptaron. El nuevo parecía sombrío, silencioso, quizá demasiado educado y su conversación se limitaba a datos históricos, a fechas, a viejos romances. Nada personal. Ella, durante un momento, embelesada por la hermosura de unos capieles iluminados por los rayos rojizos del sol del ocaso, perdió de vista durante un momento a sus dos caballeros personales. Cuando giró la cabeza sólo estaba uno con una expresión austera en su rostro: se le acercó lentamente, la rodeó con un fuerte brazo y la miró fijamente a los ojos. El tiempo pareció detenerse durante un instante. Ella preguntó por su amigo de toda la vida, pero no obtuvo respuesta. Siguieron caminando juntos hasta un lugar por el que se podía subir hasta las almenas de las murallas; allí, en un lugar desde donde se podía ver toda la ciudad, él le hizo un regalo: una moneda tallada en madera con extraños símbolos. Ella la cogió y la contempló: parecía un reflejo del alma de su creador, su pintura roja le manchó las manos... ¿Pintura? Miró al chico fijamente y se horrorizó al ver la sonrisa que se dibujó en su rostro: una sonrisa esquizofrénica, psicótica. Y siguió con los ojos la dirección que le indicaba su mano. Chilló como si en ello le fuera la vida: su amigo, la luz de su oscuridad, estaba empelado en una cruz de bronce que se alzaba en el campanario de una iglesia románica... Y de pronto, todo se volvió sombra, todo se volvió ceniza.
Posted
by Germánico, El Bardo del Metal
in
Pensamientos
Cuando me he levantado me he mirado al espejo (no es una visión agradable, pero al cabo de los años uno llega a acostumbrarse a ella) y me examiné con detenimiento, como si fuera mi propia rata de laboratorio en la que hubiera inyectado alguna clase de compuesto químico deprimente. Y bueno, mi reflejo era un tanto triste: mirada vidriosa y vacía, ojeras de medio metro, despeinado y con cara de pocos amigos (y menos amores). Y pensé en lo jodidamente a gusto que estaba en la cama: calentito, agustito y feliz (diría felicito pero ya es demasiado Flanders). Imaginaos por un momento que estáis en un mundo en el que unas cartas de póker son todo un mundo cuando no se tiene nada más, y servilletas son las apuestas cuando la crisis ( y las cervezas, por supuesto) han hecho que la economía personal se tropiece para recuperarse a la mañana siguiente. Donde una pequeña pelota se convierte en el mejor juego del mundo una tarde soleada en un parque sin nada más que hacer. ¿Fútbol? ¿Qué es eso? Lo divertido es intentar hacer acrobacias sobre un borde mientras unas chicas cantan una canción de La Fuga tumbadas al sol para tostar sus blancas pieles. Incluso en un lugar en el que el mero hecho de estar sentados en el césped se convierta en una de las actividades más excitantes y hermosas, mientras se habla de historias pasadas, se cuentan chistes o se hacen gracias (muchas veces sin sentido) que nos hacen reír a pleno pulmón y abrazarnos a nosotros mismos por un tremendo dolor muscular en la zona del abdomen. Pero sonó el despertador, y todo ese universo de alegría desapareció sin dejar rastro, sólo un sabor amargo en la boca que no me quitaría en todo el día, y que sólo volvería con otras horas más de sueño. Ya ha pasado un año, señoras y señores, desde que en un día como hoy pensaba que acababa de comenzaba un nuevo año lleno de nuevas incógnitas para mí, un año que quizá me devolviera el amor perdido, la inspiración no encontrada y la suerte alejada. Pues bien, nada de las tres cosas llegó pero aún así no pierdo la esperanza: esperemos que el 2009 sea diferente. ¿Que ha sido muy mal año? Bueno, en realidad no ha sido para tanto, ha habido momentos muy buenos, gratificantes, divertidos, interesantes, sorprendentes, nostálgicos, graciosos, beneficiosos... Podría seguir, pero tarde o temprano se me acabaría el vocabulario y no quisiera quedar ante vosotros (si es que alguien lee de vez en cuando las elucubraciones mentales de este loco) como un ignorante, o más bien, como más ignorante de lo que soy. No me han publicado mi novela, pero nunca es tarde, e incluso puede que saque un beneficio de todo esto: una mejora, una correción apropiada. Ninguna chica ha creído conveniente entregarme sus labios con el único motivo de un sentimiento superior (tampoco ningún chico, que ya os veo pensando mal), y aún me encuentro solo como se pueden encontrar las estrellas; solo rodeado de multitud feliz. He visto los ojos de la desgracia y la muerte y lo que observé no me gustó en absoluto: ¡Tengo tantas cosas por hacer! ... Lo que te puede hacer pensar un día gris.
He vuelto a dejar mi mano fluir por un legajo de papel para ver si aún las musas no me han abandonado. He podido comprobar que no lo han hecho del todo, y esto es lo que ha salido de mi pluma, una poesía.
Entre árboles de muerte, bajo nubes negras de locura, yacía un alma sin vida.
Queriendo poder verte, desmintiendo que el timpo todo cura, unos dedos acarician una lira.
Lira de deseo y lujuria. Arpeggios de dolor y pena. Acordes de tristeza. Vida escasa, incercia entera.
Corazón partido en mil fragmentos de demencia esquizofrénica, ahogado en lágrimas saladas de tu traición hechas. Sin saber qué poder se busca entre libros de amargura deshecha escritos por diez mil poetas, todos con el alma muerta por unos besos perdidos entre páginas de oscura seda.
Sin Dios ni Diablo que se molesten. Sin ángeles ni demonios que obedezcan. Sin destino, sin música. Sin amor entre estas letras.
Que he sido maldito a vivir en soledad. Sin nadie que me acompañe en el eterno caminar.
Hoy, como suelo acostumbrar todos los días, me he levantado de la cama, y sí, he pensado. Mucha gente dice que es algo que no es muy sano pero ¡qué diablos! tiremos la casa por la ventana (nadie ha dicho que vaya a ser la mía). Sé qué estáis pensando: "vaya, Germánico tiene hoy el día graciosete...". Nada más lejos de la realidad, porque no estoy graciosete, sino absurdo. Y he decidido analizar algunos puntos de mi vida que me resultan a veces tremendamente absurdos (podría hablar de las cosas que tan hermosas me ocurren en mi vida o del amor, la paz, la alegría, pero son bastante aburridas). Empecemos por el miedo. Sí, soy una persona bastante miedosa y lo reconozco. Uno de mis grandes temores son esos mosntruos de cuatro patas que tienen una manía ancestral de ladrar y seguirte a todos lados. Como habréis imaginado hablo de los perros. Y no es que me aterroricen aquellos que bien podrían confundirse con caballos provistos de afilados colmillos, sino que también algunos que podrían considerarse roedores por su "enorme" tamaño; además, no sé cómo me las apaño pero siempre vienen a mí, como los niños pequeños (que no son una de mis preferencias). Bueno, a lo que iba. Cuando veo un cánido comienzo a sudar, a temblar, se me hace un nudo de la garganta... es decir, lo mismo que cuando de repente te hallas frente a un exámen con 100 preguntas de las cuales sólo conoces 3 respuestas. A veces tiendo a correr, pero esto resulta más absurdo aún: mi velocidad se asemeja a la de una tortuga obesa con reúma. Además yo no muerdo (no al menos a otras personas, aunque he de reconocer que en ocasiones me gustaría dar "un muerdo" a alguna que otra chica) y la expectativa de ser mordido no me motiva; es que soy muy mío, y no me gusta ir dejando trozos con mi adn por las esquinas. Pero no sólo los perros me acongojan (qué palabra tan bonica!), también me asusta una calle a oscuras o un barrio marginal cuando voy solo. Algunos estudios han señalado que cuando se va sin compañía alguna por lugares semejantes hay muchas más posibilidades de que te pase algo que si vas acompañado por un grupo de 20 bigardos, tan altos como anchos, con unos bíceps del tamaño de una sandía y cara de pocos amigos. En esas ocasiones la gente tiende a apartarse de tu camino, e incluso a hacerte pequeñas reverencias. No sé vosotros (lo que viene a continuación no tiene ná que ver con los 20 Hércules), pero yo cuando voy por una calle y de repente veo a alguien muy raro en la misma acera, cruzo la calle... Es un instinto básico nada eroticante, pero que está ahí a pesar de ser tremendamente absurdo: todo el mundo sabe que la acera de enfrente a parte de ser homosexual, está protegida de agresores por un campo mágico. También a veces soy un poco cabroncete y piso con más fuerza y como acelerando el paso detrás de alguna chica que (a pesar del acto reflejo de hablar por el móvil fuera de cobertura con su no-novio para que parezca que está protegida) camina delante de mí: casi comienzan a correr!! He de seros sincero, pero sentir que alguien va detrás de ti suele ser un tanto extraño y aceleras o... cruzas de acera. Originalidad ante todo. También tengo miedo de hacerme daño y de morir, pero coño, este es de lógica, ¿no?. Yo al menos me quiero mucho y de momento se me ha dado bastante bien sobrevivir, escaquearme de peleas y accidentes (bueno, de esto último no tan bien, pero ahí perfeccioné otro arte que sólo ha sido perfeccionado por cualquiera de los supervivientes de Lost). Miedos hay de todo tipo a para todos: hay quien tiene miedo a los espacios cerrados, otros a los espacios grandes, otros a los espacios exteriores. Hay quien tiene miedo a las alturas, miedo a los suelos (versión realista de miedo a las alturas porque al fin y al cabo: ¿contrá qué te pegas el tortazo?), miedo a los aviones, miedo a los coches, miedo a los feos, miedo a Papá Noel, miedo a los fantasmas, miedo a la oscuridad, miedo a la luz, miedo al miedo... Pero es mucho más curioso aún el antimiedo: esas reacciones que tenemos cuando algo que nos asusta, en vez de hacernos sudar, ponernos nerviosos o paralizarnos, nos hacen atacar con furia o tranquilizarnos con otras cosas. Ejemplines personales para ilustrar lo hasta ahora dicho: ¿no habéis tenido la sensación en la oscuridad de la noche y de vuestra habitación, cuando estáis tumbados en la cama, de que hay alguien que os observa entre las sombras? Yo sí. Mi reacción suele ser darme la vuelta en la cama y hacer como que no existe, darle la espalda al "peligro". Que me imagino a un fantasma diciendo: "cabrón! ya se me dio la vuelta otra vez... Si es que así no se puede asustar a nadie, otra vez cambiará de acera..." Otra de las reacciones anti-miedo es aquella que sufres cuando oyes un ruido en casa, como de ladrones... Y te levantas y gritas: ¿Hay alguien ahí? Que seguro que si es un asesino en serie te dice: Sí, soy yo, el matarife del barrio que venía a ver si por esta casa se podía matar un poco. Pero no solemos ir sin nada, nos armamos (aparte de con valor) con algo que tengamos a mano: palos, cuchillos, sartenes, bates de béisbol, espadas, machetes, arcos, ballestas, pistolas, kalasnikovs... Y vas caminando lentamente hacia el lugar de donde provienen los ruidos para comprobar que nadie hay (de hecho, si hubiera alguien dejarías escapar un grito y dejarías caer lo que tuvieras en la mano). Una vez comprobada la ausencia de agentes infiltrados, sonríes y miras a los lados todo orgulloso de tu reacción.
Bueno, he de reconocer que no se me ocurre ninguna estupidez más, así que lo dejaré por hoy. Pero aviso: habrá más. Al menos sobre la pereza, el desorde, mi habitación, la lujuria y quizá (pero sólo quizá) de mi lemur amaestrado que escribe lo que yo le dicto...
Posted
by Germánico, El Bardo del Metal
in
Prosa Poética
Me dijiste que no me querías, que me olvidara de ti, que ya no sentías lo mismo que antes. Y yo, que seguía amándote con todas mis fuerzas, rompí a llorar de la misma forma que rompen las olas de la mar contra las costas escarpadas... tan escarpadas y afiladas como lo era tu lengua viperina. ¡Ay! Debí darme cuenta a tiempo; las estrellas habían predicho que tú serías mi final... Sin embargo, fuiste mi principio. Con toda la amargura que se albergaba en mi alma, con toda esa pena que me envolvió como aura sagrada, conseguí atraer la atención de las musas. De mis manos salieron algunos de los mejores versos jamás escritos; de mis pensamientos algunas de las leyendas imperecederas que aprisionan mentes; de mi pluma roja gestas jamás contadas. Y ahora,haciendo el gran trabajo las he reunido a todas, mis pequeñas, mis obras, y las he fusionado en una sola formando mi gran Opera Prima, que también será la última... Firmo y pongo fin al libro mojando la punta de mi hermosa pluma en tinta roja como los rubís, roja carmesí, roja sangre... mi sangre.
Posted
by Germánico, El Bardo del Metal
in
Prosa Poética
Abro la puerta despacio, como si temiera que al no hacerlo así se creara una especie de vórtice espacio-temporal, una rotura de la realidad que me llevara a un mundo donde se valorara la Valentía, el Coraje, la Honestidad, el Honor, la Gloria... aquellas palabras que normalmente se escriben con mayúsculas y que son las virtudes del hombre, virtudes de las cuales, como supongo que habéis averiguado, carezco. Así que continúo con el proceso de girar la llave, tirar de la puerta para luego oír un pequeño chasquido que indica que está abierta, empujarla suavemente evitando un chirrido y entrar descalzo en casa para no hacer ruido. Mis fantasmas se suelen mosquear si así no lo hago. Como un alma en pena que vaga por los vastos campos del Inframundo observando los castigos de sus congéneres, cruzo el pasillo que lleva hasta mi habitación, atravieso mi Muro de Berlín personal hasta que, por fin, respiro aliviado. Aún a oscuras mi cuarto me reconforta, me alivia, me cobija, me protege, me aguarda, me quiere... En él esperan mis amantes de cientos de páginas, mis concubinas de seis cuerdas, mis drogas de tinta negra y tristes arpegios. Ahí está todo lo que no me ha fallado (bueno, quizá mi ordenador no esté dentro de este grupo... me suele fallar un par de veces por día, pero muy gentilmente me indica que ha cometido un error). Dejo caer mi mochila como si fuera una armadura; mi abrigo va raudo a yacer con otras prendas de vestir; mi reloj busca un lugar de reposo y yo... yo me siento, observo un folio en blanco, inhalo los sentimientos que gravitan a mi alrededor, tomo una pluma roja y entonces rompo la perfección de la blancura con trazos negros que generan palabras. Y entonces yo me convierto en un Héroe. Entonces soy amado y respetado; las virtudes me sobran y soy un genio, un poeta, un dramaturgo, un guerrero invencible... Y cuando dejo mi espada tras acabar con los enemigos; cuando acabo aquella obra que me dió fama mundial; cuando consigo que la hermosa princesa se enamore de mí... me siento, observo un folio en blanco, inhalo los sentimientos que gravitan a mi alrededor, tomo una pluma roja y entonces rompo la perfección de la blancura con trazos negros que generan palabras. Y entonces vuelvo a ser quien soy.
Posted
by Germánico, El Bardo del Metal
in
Pensamientos
Digo muchas veces que estoy solo pero sin embargo es mentira: la soledad no sale de mi triste y gris vida. Me levanto por las mañanas y miro el cielo y no sé si agradecer la bendición de otro día más, de otro epílogo de una decadente historia donde lo único que me hace permanecer son los sueños y deseos que vuelan en mi cabeza y se alojan en mi corazón... Un corazón dolorido y ansioso de recibir algo más que un torrente sanguíneo que laberínticamente quiere donar frescura a mi alma. El sol comienza a recorrer su eterno camino siguiendo los compases de una opera magna cantado por ángeles, cuyo tempo parece variar de forma cíclica, y mientras yo vago sin rumbo por un mundo acabado donde nadie parece darse cuenta de aquellos espíritus solitarios que sólo anhelan un poco de amor, personas que quieren vivir en armonía con el saber de cuál es la llave del universo. Y mientras lloro veo a gente reír, y sonrío buscando una alegría que no sé donde se esconde... y la busco entre las páginas de un libro y entre los acordes de una guitarra. El día continúa como el arpeggio de La menor hasta que la noche vence al sol, quien se retira vencido hacia un lugar donde curar sus heridas para poder intentar conquistar la tierra otro día dejando que la Luna y las estrellas ocupen la oscuridad. Y cuando veo esos puntos plateados, refulgentes e infinitos sé que en algún lugar has de estar tú, y que tarde o temprano te encontraré y entonces, sólo entonces, los dos seremos felices. Llegado ese momento escribo "Fin" en la novela de mi jornada, y me sumerjo en sueños de grandeza y gloria sólo para despertarme al día siguiente, levantarme, abrir la venta y ver el sol anunciando un nuevo día que no sé si agradecer o maldecir.
No soy poeta (ni siquiera llego al rango de escritor) mas sin embargo escribo poesías muchas veces para calmar mi alma y mi mente, para dejar salir aquellos pensamientos que me corroen el espíritu y el corazón y así poder volver a sentirme libre y en paz. O al menos llegar a un estadío tan cercano que se necesitara un profesional para ver la diferencia. Aquello de los versos nunca ha sido lo mío: la rima y la métrica siempre se me ha atravesado como una flecha en la garganta. Pero hoy es una excepción. Hoy escribo una poesía que no es de ahora, sino de hace algún que otro año, cuando solía escribir más de 3 poesías al día en días grises de meses grises en una clase gris de un gris instituto. Esta es una de ellas.
Aburrimiento, resuenan en las paredes triste figuras de tristes poetas. Y Muerte. Muerte oscura como el avismo de la agonizante voz del que se apellida Primo. Sueño eterno. Eternidad de los sonidos, el tiempo... ¿Avaso no se hacen los segundos, anteriormente instantes, largas horas de tristeza?
Posted
by Germánico, El Bardo del Metal
in
Relatos Cortos
Era hermosa. Extremadamente hermosa. Sus ojos azules eran tan profundos como el océano y tan claros como el cielo de una tarde de primavera, miraban alegres y lujuriosos los míos mientras se mordía el labio inferior, rosado y carnoso. Su pelo era negro como la noche y caía en bucles perfectos sobre sus esbeltos hombros y jugaba con ellos, un juego erótico y seductor del que sólo yo era partícipe.
Miré alrededor de la mesa: la gente parecía ignorar tanto su belleza como mi rostro perplejo. Todos parecían mantener una interesante conversación sobre el pueblo en el que estábamos, a todas luces abandonado en aquellos días de frío y duro invierno... Frío para algunos. Mientras degustaba unas bolas de arroz cuya receta debía ser un secreto de las fortunas, miraba el humo que despedía mi taza de sake y pensaba en ella, a mi lado, tan bella... En verdad me sentí alagado de ser su objetivo. Cuando la noche llegó y me encontraba tumbado en mi cama, ella apareció como un fantasma y se desnudó frente a mí: su cuerpo de piel blanca, suave y tersa me deslumbró bajo el relente de la luna, sus marfileños pechos me invitaban a unirme a ella, al igual que sus curvas de perfecto trazado. Caí bajo sus redes como si ella fuera el mejor de los pescadores y nos unimos en ancestral baile al son de la música de nuestros corazones, mientras gemidos de placer surgían de nuestras gargantas desde lo más profundo de nuestro ser. Qué hermoso era amar de aquella forma. Sin embargo, mi instinto de guerrero me dijo que algo iba mal, que aquello no podía ser del todo real... y busqué desesperado mi espada. Demasiado tarde. El olor dulzón, cálido y vital de la sangre inundó mis fosas nasales... el olor de mi sangre. Ella mordía mi cuello con tal ansia que creí morir varias veces seguidas; sin embargo, aún Jigoku quedaba lejos mientras mi katana cada vez estaba más cerca. Haciendo gala de mis conocimientos de Iujitsu conseguí desacerme de la mortal presa y, aún débil y tambaleante, mantuve mi cordura y desenvainé al grito de "Iai"... El acero dibujó un arco por toda la habitación y cercenó la cabeza de mi enemigo, mi hermoso y espectacular enemigo. ¿Qué había pasado allí? No podría asegurarlo muy bien, puede que el sake actuara por mí, o puede que mis ancestros quisieran probar mi entereza. De todas formas, lo más sensato sería salir de allí sin demora...
Posted
by Germánico, El Bardo del Metal
in
Relatos Cortos
La ignorancia es la noche de la mente: pero una noche sin luna y sin estrellas.
Confuncio
Hace unos dos mil años, el príncipe de una provincia de la gran China, Fong Chew, tenía una esposa. La amaba muchísimo, más que a nada que tuviera o poseyera, pero un día ella cayó enferma. Muchos médicos pasaron por su habitación y todos decían lo mismo: el equilibrio de los cinco elementos se había quebrado, el Agua estaba en exceso en su organismo. Y decían que lo mejor era hacerla sudar para que la eliminara.
Sin embargo, cada día que pasaba su amada esposa empeoraba y nadie sabía por qué. Una noche caminando bajo un claro de Luna, oyó entre susurros un nombre: Yào Shan Ding… y estos mismos decían que allí habitaba un hombre sabio y lleno de virtud.
El príncipe se acercó a aquellos que hablaban sobre un ermitaño de cabeza afeitada de rasgos altivos y suaves.
- La virtud no habita en la soledad, debes tener vecinos- sentenció.
- Sabio consejo de Confuncio, mi señor…Pero también dijo “el silencio es un amigo que jamás traiciona”.
- Si realmente Confuncio hubiera dicho todo lo que está escrito, aún seguiría hablando…
- Disculpadme, mi señor, pero no he sido yo quien a citado al gran Maestro primero.
Entonces Fong Chew comprendió.
Llevó a su esposa a aquél lugar al que llamaban Yào Shan Ding, y para su sorpresa, cuando llegaron a la falda de la montaña, había un chiquillo esperando.
- Sed bienvenidos honorables visitantes. Mi maestro Wu os espera; sin embargo, sólo podréis subir vos, príncipe, y vuestra amada esposa. Los guardias deben quedarse aquí conmigo.
- ¡Pero si apenas puede caminar! Debería estar en cama reposando.
- Mi maestro dice que al haber descansado tanto, el Yin y el Yang se han desequilibrado haciéndose mucho más fuerte el Yin, que es el reposo. Con la caminata, contrarrestará este desequilibrio.
Caminaron durante horas y la luna se asomó antes de que ellos llegaran a su destino, teniendo que dormir entre dos troncos.
A la mañana siguiente, una voz les despertó.
- ¿Qué hacéis ahí? Mi cabaña está a apenas veinte pasos de aquí- y una amplia sonrisa se dibujó en su rostro.
Fong Chew se fijó, horrorizado, que los ojos del monje estaban blancos, que caminaba apoyado en un bastón y que en su hombro había un cuervo.
- ¿Qué miráis tan sorprendido? Que sea ciego no significa que no pueda ver.- y dicho esto los guió sin titubear ni un solo momento hasta su hogar.
Al entrar en la cabaña comprendieron que aquello en realidad era una grandiosa botica: la luz de cinco velas, que desprendían exquisitos aromas, iluminaba agujas para realizar acupuntura y varios estantes con frascos en los que había ginsen para calmar cuerpo y mente; regaliz, hojas de acónito para renacer el pelo; ruibarbo contra la gastritis y enteritis, cuarzo, oropimento, Kintan, piedra magnética, azufre, rizoma de ácoro para los problemas gástricos y muchísimos elementos más. Seguramente en total hubiera 365 drogas vegetales, animales y minerales. Y libros, muchos libros. Uno de aquellos volúmenes descansaba sobre una mesa donde había varios frascos abiertos… y eso sorprendió sobremanera al príncipe: ¿para qué querría un ciego un libro?
Sentó a la mujer y le tomó el pulso, base de diagnóstico y pronóstico. Aún sabiendo que no estaba permitido e incluso castigado el tocar la mujer de otro aunque fuese para su curación, él lo hizo… Y no hubo quejas.
- ¿No compruebas si tiene fiebre? ¿No nos haces preguntas?
- El sabio sabe lo que ignora – contestó secamente.- Y yo no pretendo conocer las preguntas, sino las respuestas. Si no te fías de mis métodos, por favor, vete...
- Disculpad, maestro.
- Mmm, creo que ya sé qué es lo que le ocurre…Supongo que como buen príncipe conoces el Arte de la Guerra del maestro Sun Tzu.
- Zì- afirmó sin dudar.
- Los cinco elementos en el Arte de la Guerra son: el camino, el clima, el terreno, el liderazgo y la disciplina. Aquellos generales que los conocen ganan, y los que los ignoran, pierden.
” Pues bien, el Arte de la Curación también se basa en cinco elementos, pero en este caso son: el metal, la madera, el agua, el fuego y la tierra. Los sabios que consultaste estaban en lo cierto: hay un desequilibrio en el elemento agua… Sin embargo ellos no lo conocían bien, por eso perdieron. Hicieron caso de Confucio que dijo “No pretendas apagar con fuego un incendio, ni remediar con agua una inundación” y se olvidaron de que no siempre todo es así. En este caso, hay que tratar el agua con agua.
- ¿Cómo es eso posible?
- ¿Acaso en el mar no hay de sobra y sin embargo los marinos pueden morir de sed?
El príncipe entendió.
- Mas no tengo los ingredientes necesarios para preparar la receta.
- Haré lo que sea.
- ¿Si? Entonces bien… Necesito que consigas para mi Cilantro.
- No conozco esa planta… Jamás fui instruido en el arte de la botánica.
- Saber que se sabe lo que se sabe y que no se sabe lo que no se sabe; he aquí el verdadero saber. Y tú sabes qué sabes y qué no sabes.
” Así pues, yo te explicaré: es de tallo redondo, de aproximadamente medio metro de alto que se ramifica en su parte superior. Las hojas son distintas de parte a parte de la planta, pero sin embargo la flor es característica: son pequeñas y su color es blanco o rosado. Tiene unos frutos redondeados que para la mayor parte de los mortales son malolientes y les recuerdan a los chinches.
- Está bien.
Fong Chew salió de la cabaña algo nervioso y buscó durante horas, incluso después de haber anochecido, aquel ingrediente vital para la preparación de la cura que salvaría a su esposa. Sin embargo no la encontró.
Regresó a la botica de Wu cansado, triste, abatido. Había fallado.
Sin embargo, cuando entró vio a su amada sentada feliz charlando con el viejo monje: el color había vuelto a sus mejillas y sus ojos brillaban de nuevo. Sólo acertó a decir:
- Pero si no he encontrado el Cilantro…
- Mi señor, hubiese sido un milagro que hubierais hallado la planta en esta montaña… No crece en estos lares. Era solo una prueba para ver si realmente merecías ser ayudado. El hombre que ha cometido un error y no lo corrige comete otro error mayor, y tu error fue despreocuparte de luchar contra las enfermedades que acechaban a tu esposa. Ahora solucionaste el problema. Ahora sabes.
Y el príncipe comprendió que aquella había sido la lección de su vida, una lección que al igual que los ríos: nunca empiezan, nunca acaban.
Posted
by Germánico, El Bardo del Metal
in
Prosa Poética
¡Truhán mentiroso y traicionero! ¡Bastardo hijo de siete padres! Caérsete debiera la cara de vergüenza por intentar tan vil maniobra, por intentar manipular la moral de quien te creyó un amigo. ¿Acaso no sabes que la amistad es un lujo escaso en nuestro tiempo? Has de conservarla, de cultivarla y amarla como si de ello dependiera tu vida, evitando que las malas hierbas crezcan en el camino que os une. Has comprobado una y otra vez el fuerte lazo que os ata, que ni la derrota y las adversidades han conseguido quebrantarla, la nobleza del sentimiento de aquel que te ha socorrido. Y aún así decidiste probar suerte. ¡Insensato! ¡Mal nacido! Merecías arder por la eternidad en los fuegos del infierno condenado por aquello que no debiste hacer nunca. Y seguramente él, portando el estandarte claro, poderoso e inmaculado de la misma palabra que tu mancillaste, te buscaría debajo de cada piedra, bajaría allá donde las llamas son alimentadas por el Mal y vendería su alma al Ángel Caído por salvarte, sabiendo que eso le sumiría en el tormento por los siglos de los siglos. ¿Cuántas traiciones llevas? ¿Con esta cuántas serán, más de cinco? ¿Gustas de clavar venablos por la espalda a aquellos que darían su vida por ti? ¡Ay, pecador! No sé qué hiciste para merecer el honor de una amistad verdadera, no sé a quién rezaste o con quién mantuviste tratos... Sólo sé que no la mereces, no la merecías ni la merecerás. Dentro de muchos años, cuando yazcas en tu lecho, sabrás qué quería decirte con estas palabras y querrás cambiar todos los días de tu miserable existencia por una única oportunidad que te permita enmendar tu tremendo error. Que Dios se apiade de tu alma entonces, porque tu alma jamás descansará tranquila.
Posted
by Germánico, El Bardo del Metal
in
Prosa Poética
Cada vez que oigo su nombre pienso en la Dama Oscura, en la Muerte. Quizá no imagine un frío esqueleto cubierto por una túnica obsidiana portando una guadaña; ni tampoco tres viejas decrépitas que tejen y tejen la vida de cada uno de nosotros y que en un momento dado,deciden cortar el hilo que nos mantiene con vida... Sin embargo, llega a mí un sentimiento de miedo, de pena y tristeza, de desconocimiento... Como la búsqueda del entendimiento de la palabra "infinito". Y es que así me siento cuando mi corazón late a destiempo al ver sus ojos, cuando sufro hiperventilación debido a una agitación interna cuando oigo su voz, cuando siento morir si ella ríe. Muerte. Amor. Dicen que la medida del amor es amar sin medidas, y yo no conozco sistema capaz de cuantificar lo que se alberga en mi alma, lo que ella puede llegar a significar para mí (quizá la palabra infinito no sea del todo carente de significado para una mente mundana y mortal como la mía). Y entonces, cuando escribo con pluma al más puro estilo renacentista sobre legajos de papel a la luz de una vela y con la música del silencio de fondo, cuando pienso en ella y en el posilbe sentido de la vida, recito e improviso pequeñas odas, sonetos y poesías de sentimientos y pasiones, de torturas y curas, de herejías y sagradas cavilaciones dedicadas a ella, la Dama Oscura, el pseudónimo que le he dado en mi particular jerga de bohemio fantasioso y pesimista, de escritor frustado y alquimista no aventajado. Y torno mi mirada hacia el cielo nocturno (hacia "Yozora "que dicen los habitantes del país del Sol Naciente) y en las estrellas descubro extrañas constelaciones que me dibujan su rostro. Y oigo su nombre. Y pienso en la Muerte.
Posted
by Germánico, El Bardo del Metal
in
Relatos Cortos
Una espesa bruma se había levantado aquella mañana de octubre de 1940 en la ciudad Libre y Hanseática de Bremen, que había perdido su independencia bajo las garras del Tercer Reich liderado por el Führer. En uno de los pequeños y tortuosos barrios de pescadores se escondía una familia asustada, la familia Hochstein, perseguida: sus nombres estaban en la lista de enemigos políticos y todos temían un destino tan horrendo como el que les había deparado a amigos suyos, judíos y otros alemanes de ideas políticas contrarias al régimen. Querían creer que se salvarían, que tarde o temprano el espíritu de libertad ahondaría en el pueblo alemán y que Deutschland resurgiría de las cenizas y las sombras en las que la había sumido el nacionalsocialismo; quizá un estandarte, quizá un Roland, un héroe de la antigüedad, fuera lo que se necesitara… Sin embargo, nadie hacía nada, el miedo era más poderoso que un millar de soldados. Y lo sabían.
De pronto el sótano de la casa en la que se escondían se abrió abruptamente y al otro lado de la trampilla vieron a Frau Rainer sollozar asustada bajo la mirada de cuatro soldados de las SS que les apuntaban con sus Luger dispuestos a disparar en cualquier momento.
De pronto un hombre, rubio y de penetrantes ojos azules, dio una patada a uno de los soldados en la mano, haciendo que éste soltara la pistola sorprendido; otro disparó pero no pareció acertar en su blanco que allí, con su melena dorada y enseñando sus dientes parecía más bien un león, un león entre ratas de cloaca. En poco más de lo que dura un latido los cuatro soldados yacían en el suelo, muertos. Frau Rainer no dejaba de llorar: estaba segura de que aquello le traería problemas. El hombre le consoló sin decir palabra, y miró a la familia que entre sacos de harina sobrevivía lejos del mundo corrompido por las ansias de poder.
- Freiheit- dijo esbozando una media sonrisa que nadie podría llegar a descifrar, tan enigmática como la de la Mona Lisa, o como la del propio Roland. Dio media vuelta y desapareció con los cadáveres de la misma forma que había hecho acto de presencia sin dejar rastro alguno de lo que allí había sucedido.
- No ha dicho su nombre…- susurró Herr Hochstein.
Su esposa lo miró con los ojos aún llorosos del susto y abrazando fuertemente a su hija de apenas tres años.
Posted
by Germánico, El Bardo del Metal
in
Relatos Cortos
Sentado en un banco de un parque, solitario, abstraído de la realidad del mundo en el que vivía y con una guitarra en las manos, buscaba los acordes mágicos que le dieran la salida del pozo carente de creatividad al que había caído desde hacía un par de años, un pozo de sinamor y soledad que lo habían sumido en una vida gris carente de todo matiz.
Quiso improvisar.
Sus dedos, tranquilos para no errar en su camino, caminaron por el mástil, entre los trastes, con toda la habilidad que poseía sin pena y sin gloria. Exasperado por un sonido discordante en la incipiente melodía, gruñó y apoyó la guitarra en el suelo y miró al cielo buscando quizá una respuesta, quizá un ángel que quisiera brindarle un poco de ayuda.
- ¿Per che paras?- su mezcla de castellano e italiano, con un acento tan característico no dejó lugar a dudas acerca de su origen- ¡La canzone era piú bella!
Sonrió agradecido y entonces reparó en aquella chica que estaba delante de él y que parecía haberlo estado escuchando: era hermosa, sus ojos de color miel tenían un brillo especial en los ojos y sus sonrisa iluminaba aquél rincón del parque, dejando que su vida fuera menos gris y creyó ver el sol a través de las nubes.
- Grazie-dijo imitando el acento y volvió a tomar la guitarra entre sus manos- ¿Cómo te llamas?- los ángeles deberían de tener un nombre, y los milagros también.
- Giulia. Andiamo, vuelve a tocar la chitarra.
Comenzó a tocar la guitarra, pero esta vez con la mente en blanco. Dejó los dedos muertos, solitarios, al libre albedrío. Cerró lo ojos y sólo veía el rostro de Giulia, aquella italiana que había aparecido de la nada y que con dos palabras lo había rescatado de un mundo en tinieblas. Y escuchó, se escuchó a sí mismo y casi no creía la información que llegaba a sus oídos: ¿estaba cantando? ¿los arpegios que oía los estaba tocando él? Y siguió, y perdió la noción del tiempo… sólo quería tocar.
Cuando abrió los ojos se había hecho ya de noche y las estrellas refulgían como pequeñas antorchas nocturnas colgadas más allá de las nubes por un dios aburrido de no poder ver nada en la esfera terrestre debido a que su lámpara reina lucía otra parte para otro dios.
Y ella seguía allí.
Y los dioses, por algún capricho divino, por un mero antojo o quizá por una muestra de su infinita generosidad, habían hecho un regalo a dos mortales haciendo que dos corazones volvieran a latir de nuevo.
Posted
by Germánico, El Bardo del Metal
in
Pensamientos
Supón que tienes una balanza en la que puedes pesar desde la soledad hasta la alegría, pasando por amor y odio, amistad, y demás factores que jamás se han podido medir. Supón que en una parte de la balanza está un sueño, un deseo tan poderoso que no puedes creer que haya algo más importante... Sin embargo, sabes que de la otra parte se encuentran también cosas muy importantes, y quizá más duraderas. Sin embargo, prefieres abrir la Caja de Pandora, arriesgarte, darlo todo... es un sueño, tu sueño... No conoces el destino, no sabes si irá bien o irá mal, tu deseas que todo sea como una poesía, una cadencia de acordes y de sílabas que enamoran, una historia que jamás tenga fin. Pero abierta está la Caja de Pandora, y sabes que en cualquier momento se puede liberar el Caos. Dime, ¿arriesgarías todo por un sueño? ¿Serías capaz de confiar en los dioses del Olimpo que han prometido controlar el Caos, y no dejarlo escapar, sólo quizá por cinco minutos de gloria? O sin embargo,¿ jamás aceptarías esa incognita, esa indeterminada?, ¿no arriesgarías por ese sueño lo más mínimo?
Posted
by Germánico, El Bardo del Metal
in
Relatos Cortos
VENGANZA Las estrellas observaban lujuriosas una ciudad en tinieblas, en la que apenas el mortecino relente de la luna conseguía refugiarse, sin llegar a las empedradas calles. Una figura caminaba por ellas, silenciosa e invisible, buscando algún alma errante que llevarse consigo. ¿La encontraría? Con el sonido de unos cascos de caballo creyó obtener la respuesta. Un hombre corpulento, de dorada cabellera y penetrantes ojos azules, cabalgaba a lomos de un negro corcel de brillante pelaje y fuertes músculos. La Dama Oscura observó con detenimiento su rostro curtido en mil batallas, y su mirada recayó, mientras una sonrisa se apoderaba de sus labios, en el hacha de batalla que colgaba a sus anchas y musculosas espaldas; no eran un hombre cualquiera, era un guerrero. Así que esperó paciente al insensato que dejara su cuello al descubierto, tendiendo hacia el cortante filo del arma, pudiendo así aplacar su sed de vidas por aquella noche. Tres hombres salieron de la nada prestos a robar al extranjero, sosteniendo espadas cortas bastante melladas en sus manos. Tres hombres, que más que hombres eran ratas. Tres ratas que se enfrentaban a un león, un león hambriento y de afiladas garras. Un latido de corazón, otro… e igual que había empezado, acabó. Un solo hombre quedaba en pie, con un hacha ensangrentado aferrado casi con ansia asesina, y una sonrisa salvaje en su rostro; a su alrededor los miembros cercenados de sus oponentes aún sangraban. Limpió su arma con la tela que recubría a un cadáver y volvió a montarse en su negro garañón. ¿Cómo había bajado de él? Ni siquiera ella, la Dama Oscura, lo sabía… mas de todas formas tenía lo que quería. Intentó recordar el nombre de aquel bárbaro susurrándolo al viento: Markus, el Sangriento. Y cuando Ella pronunció esas palabras, el jinete supo que la mismísima Muerte se había interesado por él. Y mientras aquellas tétricas ideas le carcomían el alma, sintió un escalofrío recorrer su columna, erizando su piel. Tarde o temprano Ella volvería a visitarle… pero seguramente para llevárselo consigo. Muerte. Nefasta palabra traedora de malos recuerdos. Muerte… En su mente se agolparon los recuerdos de un modesto día de Enero, cuando llegó a su tierra tras haber servido al Emperador con su propia sangre. Sin embargo, no encontró lo que esperaba: en la llanura sólo quedaban vestigios de lo que pudo ser una gran batalla; la nieve despedía reflejos escarlatas y los buitres y cuervos se encargaban de devorar los cuerpos en descomposición. El olor a podredumbre, sangre y vísceras llenó sus fosas nasales, y mientras se tapaba la boca para no inhalar aquél hedor de injusticia, observó cómo el humo y las cenizas se posaban sobre la mancillada tierra, y cómo las brasas del poblado se apagaban… Sólo podía pensar en una palabra, y esa era venganza. Se acercó, mientras profería juramentos y blasfemias, a lo que había sido su hogar y bajó de la cruz los cuerpos maltratados y vejados de sus padres: aún reflejaban sus rostros el horror del final de sus vidas. Miró a su alrededor de nuevo buscando una respuesta a aquella masacre: y la encontró. Un acta clavada sobre un pendón imperial, lo explicaba “claramente”:
“Justicia en nombre de Nuestro Amado Emperador: Se os condena a muerte en la horca por no pagar los impuestos exigidos.”
Su pueblo no se doblegó ante la villanía de un soberano cruel, se enfrentaron a los soldados, y murieron. Poco después se enteró de que los “imperiales” habían ejecutado la misma sentencia en otros pueblos del norte; pero una cosa no habían previsto: una rebelión. Aquellas provincias bañadas en nieve se habían sublevado, se habían armado… Se formó un “Consejo de Regencia de los Pueblos del Norte”, y se convirtieron en una verdadera amenaza… Se intentó negociar, se buscó una solución pacífica. Pero el único resultado fue una declaración de guerra formal. Y esta declaración les estaba perjudicando. Todo el Imperio se volvió hacia el norte y ellos estaban sufriendo: hombres, mujeres, ancianos… incluso los niños luchaban contra los soldados del Emperador; pero no era suficiente. Necesitaban ayuda, y pronto. Sólo tenían una opción, y esa opción era visitar al enemigo ancestral del Imperio, el Califato de Sakharáhs, donde tenía varios amigos, entre ellos un capitán de renombre. Por eso estaba ahí. Por eso había viajado durante semanas. -¿Quién va?-la voz ronca de un guardia retumbó en los oídos del jinete como un trueno sacándolo de su ensimismamiento, y tiró de las riendas para que su corcel de guerra quebrara el paso, levantando una nube de tierra y polvo. -Soy Markus, un norteño que viene en busca de tu capitán, el Gran Omar- aunque no tuviera acento de norteño, su aspecto revelaba su posible identidad: sus ojos eran tan claros como el cielo del desierto, y su melena rubia trenzada junto a su recortada barba no eran típicas de aquellos lares, donde los hombres llevaban turbantes, portaban cimitarras y cabalgaban camellos. -¿Cuál es el motivo?- el soldado no parecía dispuesto a dejar entrar a un extranjero en el campamento, y menos en la tienda del capitán. -¡Por todos los dioses! Si no me reconoces es que no vives en este mundo. Soy Markus, conocido como “el Sangriento”. Así que será mejor que te apartes si no quieres que tu cadáver sea el alimento de los buitres que vuelan sobre tu cabeza. El soldado aferró una lanza cuya punta era de un metal azulado bastante brillante, extraído de las minas del Gran Califa, y su posición se tornó visiblemente ofensiva, apuntando al frío corazón del bárbaro. -¡Markus!- un hombre de aspecto enjuto caminaba apoyado en un bastón hacia el norteño- Te esperaba la semana pasada. -Tuve problemas en el puerto de Gialzah… Pero no perdamos el tiempo con la cortesía ni con preguntas carentes de valor. Hablemos de negocios…
“En el año 960 después de la Reunificación de Ziardna, tras la derrota sufrida por el Imperio en las Llanuras de Brega ante las tropas de Markus el Sangriento y sus aliados, saciaron su sed de venganza y quedaron así abiertas las puertas de la independencia de Los Pueblos del Norte.”
Posted
by Germánico, El Bardo del Metal
in
Relatos Cortos
Muerte. En las calles de la ciudad, la Oscura Dama parece vagar bajo el amparo de la luna, que ilumina a indigentes, ladrones y asesinos con luz blanca y mortecina, siempre buscando una nueva presa, un alma más para su propio ejército de ánimas que el día del juicio final se enfrentarán a su enemigo: Dios o Lucifer. Sin embargo, ella sabe que hay una persona en la ciudad que está llevando a cabo el trabajo de alguien superior a él, una especie de ángel castigador pero en cuerpo humano: y entonces le ve y sonríe. Sus ruidosos pasos indican que no teme a nada ni nadie, y la seguridad se refleja tanto en su mirada como en su caminar: es un lobo gris entre ratas de cloaca. Muchos hombres se esconden de él, no saben si serán los siguientes en caer bajo sus manos, las manos de un diablo llamado Ertus. Sin embargo, ese diablo que regala almas a la Oscura Dama, ya ha elegido a su presa; el hombre seleccionado sabe que va tras él, y sólo con pensar en su cazador se le hiela la sangre y un escalofrío le recorre la columna. Corre a toda prisa; quiere huir de un justiciero que quiere hacerle pagar por todos los crímenes cometidos. Pero no sabe dónde esconderse… Y entonces se le ocurre que una llamada podría salvarle la vida. -Suelta el móvil. Es el fin. Una figura envuelta en una niebla tan negra como el rincón más profundo del océano se abalanza sobre él con la furia y la agilidad de un felino… En la calle, el cadáver de un hombre decora la gris acera y a su lado una pluma negra descansa… la firma de Ertus.
Este es un breve resumen sobre la teoría, que es mucho más compleja de lo que aparece a continuación. Este resumen será objeto de estudio para alumnos que se encuentren el los primeros cursos, dejando el desarrollo de la misma para los cursos superiores donde se pueda complementar con otros conocimientos adquiridos como el Ciclo de Flirt.
Introducción Se dice que existe un Campo de Atracción Amorosa en una persona si su belleza, b, colocada en un bar cualquiera de una región delimitada, experimenta un flujo de fuerza atrayente a todos los miembros del sexo opuesto (o del mismo dependiendo de la orientación de cada uno) -El Campo de Atracción Amorosa (que a partir de ahora llamaremos CAA) no es conservativo. Para que así fuera, debería cumplirse que el trabajo realizado por el campo para llevar a cabo su atracción fuera 0. -El CAA no es estacionario porque el valor del campo en una persona dada cambia con el tiempo, debido a un proceso social, económico,etc…
Magnitudes que caracterizan al CAA. El CAA queda determinado mediante dos magnitudes: Tiempo (t) y Belleza (b) 1) Tiempo: El tiempo engloba la hora del día, la estación del año, e incluso el clima, que es bien sabido que influyen sobre el comportamiento humano como drogas sobre el organismo. Así pues, la atracción será mayor en Primavera y Verano, que en Otoño e Invierno; también, el momento más favorable para ejercer esta atracción es la medianoche. 2) Belleza: es una cualidad física variable, cuyo valor dependerá de varios factores como son los siguientes: a) Años de la persona tanto atrayente como atraída. b) Lugar donde se realiza esta atracción: las zonas geográficamente delimitadas tienen distintos cánones de belleza, por lo que lo que en la Zona A es bello, en la Zona B podría ser horrendo. c) Época histórica. d) Presencia de sustancias alucinógenas, alcohol, etc, en sangre.
Aplicación del CAA. Los flujos y movimientos de personas entorno a otros cuerpos humanos, gracias a la Teoría de la Atracción Amorosa Terrestre, han dejado de ser un misterio. En efecto, esta teoría nos permite determinar los aspectos de estos movimientos: velocidad de escape, período de permanencia en la misma órbita del atrayente, de la posibilidad de expulsión, del periodo de choque (si es que existe) y la energía consumida en todo este proceso. a) La velocidad de escape es la velocidad mínima que debe existir si uno quiere “escapar” de la bofetada del atrayente, si el atraído ha sido el erróneo. b) El período de permanencia es el tiempo que dura la atracción, en el que incluso se puede compensar con la atracción ejercida por el atrayente. c) La expulsión corresponde a la separación brusca de los dos individuos unidos mediante la atracción. d) Período de choque corresponde con la energía consumida (aunque esta suele ser mayor por el intento de llegar a este período). Es el período placentero de choques continuos, repetitivos y rítmicos que llevan al placer.
Consecuencias de la Atracción. Las consecuencias de la Atracción son dos: 1- Placer 2- Perpetuación de la especie.
Esta teoría fue desarrollada por el científico Isac Ciudanueva
Posted
by Germánico, El Bardo del Metal
in
Relatos Cortos
El amanecer aportaba una suave calidez sobre mi rostro y los rayos de sol que se colaban dentro del templo de Amateratsu me iluminaron como hogueras gigantes. Todo parecía tan perfecto… Miré mi wakizashi, que brillaba por la luz incipiente y el poder de mis ancestros, por los que hoy moriría, por su honor. Le doy varias cartas a un pequeño y encorvado monje mientras me coloco en el centro del templo, sobre una estera para no manchar el suelo sagrado con mi sangre. Miro a Yamashiro, un bastardo traidor cuya vista se había nublado por un extremo deseo de venganza, una venganza nada justa: ¿Acaso acabar con un hombre en divino duelo era delito? Si así lo creía, bien abría entrecruzado el acero con él, más prefirió la mentira, la corrupción. Desenvaino mi wakizashi, el alma del samurái, y rezo a mis antepasados para que me den fuerza: no debo gritar por el dolor, no debo emitir sonido alguno que revele debilidad; para ello estaba ahí Yamashiro, con su katana desenvainada para acabar con mi sufrimiento. Lo clavo en mi vientre y realizo tres cortes profundos por los que siento escapar mi vida, mi aliento vital, mi sangre… Miro a los allí presentes, y la ira me hace temblar: todos sonríen, y el bastardo traidor me observa, cínico, con la espada apoyada en el suelo: quiere que fracase. Sonríe maliciosamente, pero su sonrisa, al clavar mis ojos en los suyos, desaparece. - Nos veremos en Jigoku, Yamashiro, y yo mismo volveré de entre los muertos para llevarte- rio, mis carcajadas retumban entre las paredes sagradas y todos sienten miedo; arranco el wakizashi de mis entrañas, y mientras todos se sorprenden por aquella muestra de valor, me lo clavo en el cuello y caigo muerto. Mi cadáver queda allí y también mi maldición. Un día no muy lejano me serviré en frío y en bandeja de oro el plato de la venganza.
Posted
by Germánico, El Bardo del Metal
in
Prosa Poética
Noche… La noche es intriga, música, dolor y alegría. Seductora y abrumadora, conocedora de secretos extraños de vidas extrañas; cubre de silencio las ciudades, y las arrulla en su dormir, pero también es ruidosa. Nos acuna y nos protege con su manto oscuro. La Luna, las estrellas… con su luz blanca, lujuriosa y erótica. Es tétrica, protectora, da miedo y asusta, pero a la vez te relaja, descansas, te quiere, te arrulla. El relente de Selena, el rocío, las heladas, el frío… Escondite de criaturas de cuento y de peligros inexistentes. Duendes, Meigas, Brujas, almas en pena, demonios y ángeles. La noche es película de terror, pero también es la comedia romántica de Hugo Grant, historia épica y thriller. Novela acabada, libro empezado, poesía a medio leer, canción a poco volumen. Música bajita, susurros, sudor y gemidos de placer, palabras engatusadoras. Guitarra con amplificador apagado, las buenas noches y el beso de despedida, también el beso solitario que huye de unos labios en busca de amor. Encendido y apagado. Cena, bolsa de palomitas, cacahuetes y gominotas. Eduardo Punset en la dos hablando de algún tema científico sacado de Star Treck; vaso de leche para aplacar la sed y el hambre de medianoche. Pasos que retumban en el pasillo, llaves intentando abrir la puerta, llamada telefónica, número de policía… Las ambulancias y los bomberos. Fiesta y Canto. Lágrimas y Muerte. Es lo sagrado y lo blasfemo, lo hereje, brujería y magia. Intuición y sabiduría. Acordes y arpegios de pena. Noche…
Posted
by Germánico, El Bardo del Metal
in
Pensamientos
Me levanté pronto ese día, apenas había dormido unas cuatro horas y sin embargo me encontraba despejado, lleno de energía y vitalidad. No podía dejar de pensar en ti… no dejaba de pensar una y otra vez en lo que había pasado. Aún tengo grabados en mi mente todos los movimientos, todos los sentimientos: tus ojos frente a los míos, el beso. Puedo ver tus labios, incluso revivir la sensación que ejercieron sobre los míos. Un abrazo, tu mano rozándome la pierna. Recuerdo mis manos, temblorosas: mi corazón palpitante, taquicardias. Incluso siento las lágrimas de alegría que quisieron recorrer mi mejilla que ahora quieren hacerlo pero de pena. Te miro a los ojos, tú me miras. Parecías seria, muy seria al principio; y me sentí temeroso… pero cuando me dedicaste esa sonrisa creí estar en el cielo, o en su defecto, en un sueño. Como despedida me diste otro beso que actuó como una droga sobre mi sistema nervioso: parecía sedado… como si una gran dosis de opio recorriera mi sangre. Luego intenté llamarte, quise hablar contigo… pero tú no respondías. Pensé que quizá estaba siendo un poco agobiante, y dejé de intentar hablar contigo. Y tampoco recibí noticias tuyas. Pasaron días, semanas. Y cuando pude hablar contigo hablamos, y cuando quise volver a verte no quisiste. Y pasó más tiempo: días, semanas, meses. No hay día que no me acuerde de ti, y maldigo mi nombre por haber sido tan estúpido. Caí en tus redes, caí en la trampa como un ratón indefenso… Dejé que ejercieras de forense con mi cuerpo estando aún vivo. Arrancaste mi corazón con un corte tan fino que jamás habría sabido distinguir… y ahora, me siento más solo de lo que jamás me había sentido, he tocado el cielo para luego caer en picado… me han dejado probar el sabor de la victoria para luego humillarme aún más en la derrota. Y aquí estoy… escribiendo en un papel todo lo que me has hecho sentir. Renegando de tus palabras envenenadas, de tus mentiras ponzoñosas que no conocen antídoto y que sólo la soledad y las lágrimas pueden aplacar los signos y síntomas que provocan, pues la humanidad aún está lejos de encontrar una cura a esta enfermedad. Si lo que querías era reírte de mí, hay otras maneras. Si lo que querías era burlarte de mí, hay otros métodos. Si lo que querías era hacerme sufrir, enhorabuena, lo has conseguido.
¡Tú, osado viajero! Cansado de navegar y surcar los mares decides hacer un alto en el camino, en estos lares que yo regento, y como Señor de todo lo que aquí lees, me veo en la obligación placentera de darte la bienvenida y ofrecerte este mundo como si fueran (o fuesen) viandas. Quizá no sean de exquisita calidad, ni tan siquiera de sabor soportable; pero es todo cuanto tengo, y es todo cuanto doy. Encontrarás en este paquete de viaje que te ofrezco textos sobre valientes héroes, amor, traición, humor, poesía... Todo en pequeños frascos que se suministran a dosis ínfimas fáciles de asimilar. Que los dioses os guíe en vuestro camino bajo las eternas y blancas estrellas. Un Saludo, Germánico